Decir que la noticia sobre embarazo de Thalía -dado a conocer hace una semana- tomó por sorpresa a todo el mundo no sería lo apropiado. No sólo porque, desde abril, la actriz fue vista disfrazada comprando ropa para bebés, sino por el tortuoso viaje de la cigüeña es por todos conocido.
Antes de aterrizar en el hogar de los Mottola, ya había hecho al menos tres escalas previas.
En noviembre de 2005, gracias al programa de radio American Showbiz, se supo el por qué la mexicana no había completado su exitosa carrera con un hijo. Se afirmó que una cláusula de su contrato prenupcial con Tommy Mottola, presidente de Sony Music, se lo impedía; en virtud de que el magnate no deseaba tener más hijos aparte de Michael y Sarah, fruto de su primer matromonio.
Su anterior esposa, Mariah Carey tampoco tuvo hijos con el empresario; debido, según se afirma por una vasectomía a la que se sometió antes de casarse con la cantante en 1993.
Tiempo después del episodio de la cláusula, se vio a la actriz entrando junto a su madre a un centro de yoga en New York, cuyo cartel a la entrada indicaba "Yoga Practices for Fertility".
Ante las expeculaciones, Thalía aclaró en su sitio de Internet que trabaja "duro" para cumplir su sueño de ser madre.
En noviembre del año pasado parece que la cantante y actriz y su millonario esposo se rendirían en sus esfuerzos. Se habló de la posibilidad de adoptar a algún pequeño; mientras se expectulaba que la pareja ya había logrado solucionar su "asunto legal".
El candidato entonces sería un bebé huérfano, de origen ruso, según el programa La Oreja.