Una señal. Sólo una señal basta para indicar al ser humano que llegó el momento del cambio. De dar un viraje al modus vivendi, o como diría Paulo Coelho, de ir "cerrando círculos".
Explorar otras facetas.
Hace rato le daba vueltas a Claudia Lamboglia Payá la idea de dedicar más tiempo a la pintura, su otro amor, además de la joyería.
La reciente pérdida de dos entrañables amigos, Marcos Paniagua y Jacomo Basolu Nanim, la hizo repensar su agenda cotidiana.
Había estado dejando de lado su carrera artística, se dijo.
Proveniente de una familia de artistas, el arte nunca le ha sido ajeno a esta joven.
"Mi abuelo pinta, diseña joyas y escribe poesías; mi papá pintó en su momento y es súper creativo también. Laura, mi hermana, toma fotos preciosas y empieza a dar sus primeras pinceladas y así el resto de la familia, todos tienen una o más formas de expresarse donde destaquen".
Claudia diseña piezas únicas de joyería en Fernando Payá Joyeros, propiedad de sus abuelos y está terminando la carrera de Artes Plásticas y Visuales.
Conversamos con ella el viernes pasado en su estudio, en La Alameda. Está rodeada de arte. Tiene varios cuadros y esculturas en la pared y otros apilados en esquinas.
Mientras su mascota Niki, una snauzer de 8 años, coquetea con nosotros, la sonriente Claudia, con su esmeriladora pule una de sus más recientes obras de arte y nos dice que está como chiquilla que estrena juguete nuevo, ahora que aprendió a soldar.
"El metal es mi nuevo descubrimiento", dice riendo.
Disfruta de este nuevo medio para crear arte. Expondrá varias piezas de hierro en "Transiciones", su primera individual que inaugura esta noche en la Galería de Artes Visuales del INAC, en Las Bóvedas.
Esa individual es un reto para ella y se siente "absolutamente feliz de poder ver mi obra toda junta en un espacio, y más en Las Bóvedas tengo un peso añadido. Es inquietante también porque la sensación es de cómo si me fuera a desnudar al frente de un grupo de todos".
Nos explica que "la muestra es un recorrido por los procesos que pasamos todos para efectuar cambios de formas de ser o estar, o sea las transiciones. La primera parte de la muestra presenta una obra intimista, pero poco a poco aparecen otros personajes y colores que nos invitan a salir de tanto cuestionamiento y nos conducen hacia un espacio donde nos envuelve una atmósfera de color, paz, luz, donde hasta aquello que pesa mucho llega a flotar".