Una mujer (Laura) compra su amado orfanato de la infancia con el sueño de restaurar y darle una reapertura a las instalaciones abandonadas a lo largo de los años.
Ella empieza a ver que su familia cada vez es amenazada por las extrañas apariciones en la casa.
Al poco tiempo, su hijo comenzará a dejarse llevar por fantasías cada vez más intensas e inquietantes para su madre, quien piensa que algo amenaza a su familia.
La supuesta presencia de fenómenos extraños le hará buscar ayuda en parapsicólogos.
Y luego una serie de inesperados acontecimientos obligará a Laura a bucear en el dramático pasado de la casa que de niña fue su hogar.
Todo esto sucede en el orfanato, en el cual vivió durante su niñez junto con otros cinco niños, hasta su adopción.
Así, acompañada de su esposo (Fernando Cayo) y su hijo adoptivo, regresa con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados.
Su hijo adoptivo, Simón (Roger Príncep), comienza a comportarse de un modo muy extraño, al encontrarse éste con unos nuevos amigos imaginarios.
Eso hará que Laura comience a enterarse de todo lo que aconteció en la casa tras su marcha.
Al desaparecer su hijo, Laura empieza a investigar y descubre el horrible pasado del orfanato, puesto que allí vivía un niño, hijo de una encargada del orfanato, que al tener un "defecto congénito" era apartado de los demás niños.
Laura, al buscar a su hijo, descubre la historia del niño deforme, cuya muerte fue causada por los otros niños del orfanato, quienes, jugando, lo llevan a una cueva.