Variedades

El Pianista


Wladyslaw Szpilman era un brillante pianista polaco y judío que escapó de la deportación, se vio obligado a vivir en el mero ghetto de Varsovia y se escondió en las ruinas de la capital polaca, donde la muerte varias veces le acariciaba de noche y de día, y para colmo de males fue salvado precisamente por un oficial alemán que quedó enamorado de su manera de interpretar el instrumento.
Wladyslaw tenía 27 años cuando estalló este capítulo negro en su vida y Adrian Brody, quien lo llevó al celuloide, ostentaba edad similar para soportar hambre, miseria y dolor al entregar una potente caracterización que le mereció el Oscar al actor del año. Brody no es para nada un desconocido. Si vieron Summer of Sam, de Spike Lee, podrán darse cuenta de la capacidad de este actor al sostener papeles fuertes e impresionar.
Okey. Esta es una película basada en las memorias de Szpilman, pero también una catarsis de Polanski que le significó una vez más el ser considerado como uno de los mejores realizadores de cine en todo el mundo, con todo y la condena que pesa sobre él en Estados Unidos.
Con El Pianista, Roman Polanski, regresa a ser el personal y subversivo realizador de Repulsión, El inquilino, La semilla del diablo, Chinatown, Tess o La muerte y la doncella, no ese director de Búsqueda Frenética, Lunas de hiel o El séptimo sello. El pianista, como película sobre el holocausto es genial y desprovista de exageraciones sentimentalistas. Desnuda con la verdad, sin recursos baratos, y definitivamente es una gran película.


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118983
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América