La formación de un Príncipe inicia desde la infancia. Desde niños deben aprender lecciones sobre protocolo, el funcionamiento e idiosincrasia de su país, e incluso sobre cuestiones políticas. Por ello, Mohamed VI de Marruecos, también ha querido aprovechar un magno acontecimiento en su historia personal como Rey, el noveno aniversario de su coronación, para dar una regia lección, de primerísima mano, a su sucesor, su primogénito el príncipe Mulay Hasan, de cinco años.
Mulay, vestido igual que su padre, se empapó de las milenarias costumbres de su pueblo y absorbió con devoción cada palabra y cada movimiento de su padre, que presidió en la plaza del Palacio Real de Fez, los actos conmemorativos con motivo del noveno aniversario de su entronización (31 de julio de 1999).
Junto a ellos, vestido con uniforme militar, también se encontraba el hermano del soberano marroquí, el príncipe Rachid, quien disfrutó del evento.