Prueba superada. DreamWorks, los estudios creados por Steven Spielberg, han logrado extender la vida de una de sus últimas creaciones. 150 millones fue el costo de esta segunda parte de Kung Fu Panda. La primera entrega de 2008 recaudó a nivel mundial $633 millones.
Ahora Po, el simpático y un poco torpe Oso Panda –siempre en la voz de Jack Black- vive su sueño de ser el Dragón Guerrero que cuida el Valle de la Paz junto a los cinco fantásticos: Tigresa (Angelina Jolie), Mono (Jackie Chan), Mantis (Seth Rogen), Víbora (Lucy Liu) y Grulla (David Cross). No podía faltar el Maestro Shifu, en la voz del gran Dustin Hoffman.
En esta segunda entrega, la tranquilidad de Po se ve afectada por el villano Lord Shen (Gary Oldman) quien pretende, con un arma secreta, conquistar China y eliminar el kung fu. En el camino del héroe, Po deberá recuperar el origen de su propia historia.
En el relato aparecen temas como la adopción, la identidad y la búsqueda de la paz interior, todo matizado con una gran dosis de humor: Po y su glotonería son desopilantes.
Las escenas de acción son demasiadas y mellan un poco el relato, se disfrutan esta vez en un excelente 3D.
Pero no hay que pedirle peras al olmo, los estudios DreamWorks siguen estando a años luz de la factoría Pixar y su modo de ver el mundo en films como “Wall-E” –y su más de una hora sin diálogos– o “UP, Una Aventura de altura”, que no se llega a desarrollar en “Kung Fu Panda 2” ni en “Shrek” del mismo estudio.
Es de esperar que lo ocurrido con el querido Ogro verde –después de su segunda entrega su calidad bajó en demasía- no pase de ahora en más con el Panda.
Con mirada de Mujer.
El film está dirigido por una mujer, Jennifer Yuh Nelson, que formó parte del proyecto desde la primera entrega, ocupando diversos puestos: “Crecí con los filmes de acción de Hong Kong y usé esa sensibilidad como jefe de la Trama en “Kung Fu Panda”. Me esmeré para que todos tuviéramos esa mentalidad y continué con ese mismo fervor en esta cinta. Creo que fue clave que todos ya estábamos familiarizados con el mundo del kung fu y esa experiencia compartida ayudó al relato y a la forma como lo presentamos. Este filme sigue la tradición de los filmes de artes marciales, donde frecuentemente se presentan interrogantes sobre el pasado del héroe y hay nuevos personajes que cuestionan su autoridad”.
El Panda y su hábitat natural.
El equipo creativo de la película visitó la antigua ciudad amurallada de Pingyao, el monasterio Shaolin y Pekín en China, pero se concentraron durante más tiempo en Chengdu, en el sureste de la provincia Sichuan. Visitaron una reserva de panda y los templos y santuarios budistas y taoístas, muchos de los cuales se encuentran en las montañas místicas llenas de neblina del área.
La provincia Sichuan es el hábitat natural del oso panda y actualmente, el 80% de la población panda del país vive en el área.