Veinticuatro cartas escritas de su puño y letra por la artista mexicana Frida Kahlo (1907-54), que son exhibidas desde el 25 de agosto en la capital, reflejan sus dolencias y rencores, así como su desilusión por no haber podido tener un hijo.
Esas cartas, varias de las cuales fueron dirigidas a su médico personal, también muestran los miedos, las obsesiones, pero, sobre todo, la voluntad inagotable de vivir de una de las más grandes figuras del arte contemporáneo en México.
La exposición Leo Eloesser: la medicina y el dolor en la obra de Frida Kahlo. Una relación epistolar se podrá apreciar hasta el próximo 19 de noviembre en el museo que los admiradores de la célebre pintora crearon en su Casa Azul del barrio colonial de Coyoacán, en el sur capitalino.
La distracción, pérdida del apetito, las pesadillas y discusiones conyugales son efectos negativos que presenta un infante cuando es agobiado y mal disciplinado por el progenitor. Esto implica un retraso en el proceso de aprendizaje e integración a la colectividad.
En el plano de la responsabilidad, la madre debe presentar conductas maduras y debe tratar de convertirse en un canal de comunicación que correlacione ideas, inquietudes, se aclaren dudas y que se note el interés de la docencia.
Casís comentó que la violencia doméstica, para prevenirla, debe combatirse desde la niñez, pues un adulto no corrige a otro adulto.
Ocurre a diario, cuando los niños son diagnosticados con problemas de conducta, son remitidos a especialistas. La primera vez son llevados por las domésticas, en la segunda ocasión por la abuela, cuando el médico pregunta por los padres y los cita entonces se apersonan. Según Casis, esta actitud es mezquina y lo más triste es que el niño es la víctima.
En esta teoría queda reflejado que las relaciones laborales tienen más importancia que el proceso clínico, evolutivo del menor y que el cariño y el aprendizaje lo adquieren de las personas ajenas a la familia.
La forma de proyectarse el individuo en la sociedad parte del adiestramiento del núcleo familiar, se asocia y proyecta en esa medida.
No obstante, la falta de dominio en sí mismo, autoridad, y seguridad hace que el individuo se deprima y se refugie en problemas delictivos, drogadicción, y alcohol, esto es considerado baja autoestima.
El desarrollo psicosocial fomenta que el individuo crezca con personalidad y logre estabilidad, aceptación de sí mismo y resuelva los problemas en la sociedad con responsabilidad.
Casís recomienda que para que la comunidad esté informada se requiere de la faena incansable de los medios de comunicación.
Por consiguiente es necesario promover y responder con mensajes constructivos a la población, ya que esto ayuda a concienciar a la colectividad sobre temas que se conocen, pero muy poco se indaga en el origen de los sucesos.
Por ello también es necesario promover programas educativos y charlas, vías de información que contribuyen a la orientación ciudadana.