El rey Alberto II logra el título del belga más popular del año con un 75% de los votos en un momento agitado para el monarca, que es el encargado de nombrar a los mediadores que deben desbloquear la crisis política en el país, sin gobierno desde hace 213 días.
Así, el rey de los belgas rechazó la petición de dimisión que le presentó Vande Lanotte ante su fracaso al no conseguir el consenso de los siete principales partidos para una reforma del Estado, primer paso para la formación de un gobierno de coalición, una misión imposible desde hace 211 días.
Para desenmarañar la situación, el rey ha nombrado dos escuderos, a saber: los principales protagonistas de la fricción política que representan los dos polos opuestos que intentan coexistir bajo la marca “Bélgica”: el líder de los socialistas francófonos, Elio Di Rupo, y el de los flamencos soberanistas del N-VA, Bart De Wever.