Subió al trono de Arabia Saudí el pasado mes de enero tras el fallecimiento de su predecesor el rey Abdalá bin Abdelaziz y ahora su nombre es uno de los más pronunciados en los destinos turísticos de lujo de Europa. Los distintos países que en alguna ocasión han acogido al séquito real Saudí saben que la estancia de la familia dentro de sus fronteras es sobre todo una impactante inyección económica para los negocios locales además de un notable reclamo para el turismo extranjero.
Salman bin Abdelaziz ha comenzado su periplo estival en Niza, en la Costa Azul francesa. Llegó el pasado fin de semana en medio de un gran revuelo. No sólo por lo que implicó su traslado a la villa de Golfe-Juan, que era propiedad del rey Fahd, en medio de importantes medidas de seguridad, sino por la polémica que se ha creado en la zona debido a que la playa cercana a la citada villa se ha cerrado al público. Esta medida, tomada por razones de seguridad, se mantendrá de manera indefinida, dado que no se sabe aún cuándo abandonará el Monarca la zona.
Con el Rey viajan cerca de 500 personas, de hecho la Embajada de Arabia ha reservado en la Riviera Francesa 400 habitaciones en hoteles de lujo de La Croisette, en Cannes. Otras cuarenta se habrían preparado en los palacios de Cap d'Antibes y el resto se alojarían en la villa de Golfe-Juan. El movimiento en torno a estos ilustres huéspedes es frenético, tal y como informan los diarios de la zona. Se encargan todos los días de 10.000 a 15.000 flores y cientos de conductores de limusinas son contratados para sus desplazamientos, tal y como señala el diario Nice Matin.
En Mónaco siguen atentamente los pasos de este Monarca, ya que el país es sin duda otro de los importantes reclamos para las grandes fortunas. De hecho, el Principado tiene la mayor densidad de millonarios del mundo con respecto a su población. Entre los estimados casi 40.000 habitantes, hay un multimillonario por cada 12.600 monegascos, uno de cada tres habitantes tendría por tanto una considerable fortuna, según los cálculos.