Opus Dei o la "Obra de Dios" es una organización de la Iglesia Católica fundada en 1928 por el sacerdote Josemaría Escrivá de Balaguer, que sostiene que la santidad no sólo se logra mediante el ministerio, sino también con una vida digna. "Cualquier persona que hace el bien y su trabajo puede lograr la santidad", explicó Rey Montenegro, de la Fundación Pro Fe.
Montenegro afirma que como el movimiento se dio en la época del dictador Franco, muchos lo identificaron con la derecha. A los creyentes se les llamaba hipócritas y derechistas. Facciones de la Iglesia Católica los ven como una masonería, que lejos de acercarse a los pobres, contraviene la doctrina de la liberación que defiende y da preeminencia a los más necesitados.
Y es que la figura de Josemaría Escrivá de Balaguer ha generado mucha polémica, en 1992, a sólo diecisiete años de su muerte, fue beatificado y diez años después es canonizado. Se dice que esta rapidez es consecuencia del poder y la simpatía de la que goza esta prelatura en el Vaticano.
El Opus Dei estimula a los creyentes a practicar las enseñanzas del Evangelio, mediante el ejercicio de las virtudes cristianas y la santificación del trabajo. Santificar el trabajo significa, trabajar según el espíritu de Jesucristo: realizar la propia tarea con perfección, para dar gloria a Dios y para servir a los demás, y contribuir de este modo a santificar el mundo, haciendo presente el espíritu del Evangelio en todas las actividades y realidades temporales.
Durante la canonización el Papa Juan Pablo II manifestó que el mensaje del fundador del Opus Dei es no dejarse amedrentar ante una cultura mundial cada vez más materialista que amenaza con desaparecer la identidad de los discípulos de Cristo. En la homilía, el Papa calificó de actuales y urgentes las enseñanzas de Escrivá, “de abrazar con el Señor una relación ininterrumpida y vital».
"La fecundidad del apostolado está ante todo en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Este es, en el fondo, el secreto de la santidad y del auténtico éxito de los santos", indicó el Papa.
La Prelatura del Opus Dei se rige por las normas del derecho general de la Iglesia, por la constitución apostólica Ut sit y por sus propios Estatutos o Código de derecho particular del Opus Dei.
Sus sacerdotes dependen del prelado, que les señala sus deberes pastorales y los sostiene económicamente.
Los laicos están sujetos a las autoridades civiles al igual que los demás ciudadanos, y a las otras autoridades eclesiásticas del mismo modo que los demás católicos.
Los fieles Opus Dei son los cleros de la prelatura, los numerarios, numerarios auxiliares, supernumerarios y agregados. Los numerarios y los agregados hacen votos de celibato, para dedicar todo su t6iempo y fuerzas a la obra; mientras que los supernumerarios están casados y tienen familia.
La obra Opus Dei en nuestro país es muy reciente. Comenzó en 1996. Se rigen por el Vicario de la Región de Costa Rica, Nicaragua y Panamá, el Padre Luis Baura.
Tienen dos residencias universitarias, una de varones y otra de mujeres, y para el próximo año empezará a funcionar “Tagua”, una escuela de formación femenina en Cerro Azul.
De acuerdo con Mathías Rivas, director de la residencia universitaria Entremares, ellos son personas corrientes que llevan una vida más parecida a la de los primeros cristianos. Santifican su vida ordinaria, profesional y social, ofreciendo a Dios su trabajo, puntualidad, orden y servicio; tratando que dentro de sus profesiones haya un ambiente de cristiandad. “No quitamos a nadie de su sitio, sino servimos a Dios desde donde estamos”, agregó.
Niega que la obra esté compuesta por una elite o personas adineradas. “Eso es un prejuicio, somos gente de lo más normal y estamos abiertos a personas de todas las razas y condición socioeconómica”.
De acuerdo con Rey Montenegro, los señores Juan Carlos Varela, de Varela Hermanos; Manuel Cabarcas, de Cambios S. A; y la periodista Lucy Molinar, son destacados miembros panameños Opus Dei.
El sueño de muchos fieles Opus Dei se cumplió con la canonización de Estrivá, y las palabras de Mathías Rivas revela el sentimiento de los 80 mil miembros y 700 mil cooperadores que tienen alrededor del mundo: "Siento una gran alegría".