Una mujer que considere el vestir y los accesorios como parte esencial de su imagen, siempre debe tener (por lo menos) dos carteras de trabajo en su guardarropa: una de ellas para el verano y la otra para el invierno, cada una de ellas es un matiz básico. Si tiene más, escójalas de colores diferentes, pero sin olvidar que combinen con la ropa que tiene.
La cartera es su pequeño escritorio y cómoda portátil, así que para que resulte útil es esencial que haga un esfuerzo por mantener el interior de la cartera organizado y limpio, porque lo contrario da muy mala impresión profesional. ¿No ha visto a veces a una mujer abrir una cartera de lujo y ver dentro un desastre tal, que se nos borre la buena imagen anterior? Y no olvide que el forro debe tener un tono de color que combine con la cartera, para que luzca elegante. Los forros de otros colores dan sensación de baratura, aunque la cartera sea my cara. Una cartera también luce barata si la agarradera no está bien hecha.
Por eso antes de comprar debe chequear siempre la mano de obra, las costuras parejas y la presión de los broches. No confunda nunca el precio alto con la calidad. Además, una cartera buena siempre es fácil de abrir y de cerrar, sin dejar de ser segura.
Las bolsas baratas, de paja o de lona, son perfectas para usar en las vacaciones de verano. Y recuerde, al guardar una cartera, envuélvala en una tela y coloque la agarradera dentro de ella para que no la marque.
"Quienes se oponen a la salida de la piquera del lugar se han dado a la tarea de difamarme diciendo que tomo licor en la calle, me han acusado de comunista, de ser propietario de una línea de buses", acusaciones todas falsas aseguró.
Según el sacerdote, el pasado lunes en horas de la tarde, una dama se le acercó e intentó tirarle ácido, por lo que se vio en la necesidad de buscar un abogado para interponer una denuncia sobre este hecho.
Acerca de las últimas reuniones realizadas en la ATTT, el padre manifestó que no asistió porque existe un doble discurso de parte de los directivos de esta entidad.
"Por parte del director de la ATTT, Pablo Quintero Luna hay un doble discurso y no me vuelvo a reunir más ni con los directivos de la piquera ni con la ATTT", enfatizó Méndez.
El párroco dijo que lo han amenazado de muerte, pero seguirá en esta lucha que a su juicio es en beneficio de la comunidad.
Sobre estos señalamientos, el secretario del Comité de Orden y Disciplina de la Piquera de Los Andes No. 2, Jacinto Thomas señaló que no existe problema alguno ni con la iglesia ni con el cura párroco.
Sostuvo que los más interesados en buscar un terreno para salir de donde actualmente operan son los propios dirigentes y conductores.
Según Thomas, los transportistas están anuentes a que se tienen que ir, pero lo que no pueden permitir es que los obliguen a salir sin tener un lugar alterno.
Con relación a quién le corresponde buscar el nuevo espacio para instalar la piquera, Thomas dijo que a todos, a pesar que la concesionaria de buses de Los Andes No. 2, es privada.
Según el dirigente, la discrepancia real existe entre los usuarios, pues hay dos grupos: los que apoyan la salida de la piquera y los que se oponen a esa medida.
"Nosotros queremos dejar algo bien claro y es que la ciudadanía sepa que no tenemos ninguna discrepancia ni con el padre, ni la iglesia y menos con la comunidad", reiteró.
Mientras tanto, estudian la posibilidad de instalarse en un terreno ubicado en las inmediaciones de donde está la regional del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que según les han informado, es de propiedad del Banco Hipotecario Nacional.
Negó que allegados a la piquera realicen sus necesidades fisiológicas en la acera, pues para ello cuentan con dos servicios sanitarios y quien sea sorprendido violando las normas de la piquera será sancionado.
Cabe señalar que de la ATTT informan que se ha extendido una prórroga de 30 días a los dirigentes de la piquera para que busquen otro sitio, pues del lugar que ocupan se tienen que ir, porque están operando sobre servidumbre y según las normas establecidas, las concesionarias deben tener un espacio propio para operar.