¿A quién le importa el tamaño del busto cuando la mayoría de los senos grandes han sido transformados por el avance de la ciencia y no son naturales?
Lejos de esta idea generada por la ley de la gravedad, el tamaño no influye sobre su sensibilidad al estímulo sexual.
Las posibilidades eróticas de los senos dependen de cada mujer y el desarrollo de su sexualidad, pues sin importar el número del sostén, cada mama tiene terminaciones nerviosas que las convierten en una zona erógena privilegiada a la espera de su exploración.
Como símbolo sexual muy visible, el ojo siempre está puesto en el escote, muchas mujeres pueden traducir este estímulo en ansiedad sobre su cuerpo y sentirse inconformes o acomplejadas por el tamaño y forma de sus senos.
La autopercepción es emocionalmente relevante para las mujeres, más que la visión de los hombres. Es la más común de las razones para que una mujer se sienta insegura. Usan sostenes con rellenos, que los levantan o acomodan, pero a la hora del sexo esas pantallas de nada le sirven. Así lo hace saber la bella Eva Longoria, quien prefiere levantarse los senos con lo que sea, pero no operárselos.
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