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El Tepeyac: Un lugar donde se respira paz


No se han creado aún las palabras exactas y justas con las que pueda descifrar la paz y tranquilidad que sentí al visitar el Tepeyac, en pleno centro del D.F. en México.
Al celebrarse hoy el día de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina, compartiré un poco de mi experiencia al visitar el lugar donde la Madre del Señor se le apareció al indio San Juan Diego y, de esta forma, logró la conversión de los aborígenes mexicanos al cristianismo. La Virgen María se hizo como los indios para simbolizar que el amor de Dios abraza a todos, no solo a los de piel blanca.
Con tan solo llegar a la entrada del Tepeyac, se siente una tranquilidad sin igual. Imagínense transitar una de las ciudades más grandes y populosas de Latinoamérica, con sus tranques constantes y un clima muy frío para llegar a este lugar. Pero el trayecto valió la pena. Al arribar, se pueden ver los dos templos construidos en honor a la Guadalupana y varias toldas colocadas alrededor, en las que algunos predicadores y coros cantaban y alaban a Dios. El ambiente es de fiesta y no es para menos: Se está celebrando los 475 años de la primera aparición de la Virgen en México.
El nuevo templo es moderno y gigantesco. Cuando llegué con la intención de confesarme, la fila tenía más de doscientas personas. La fe y el fervor de los ciudadanos es muy grande.


En este lugar, se puede ver la casa del indio Juan Diego y los tres lugares en donde Santa María se le apareció al joven.
Jamás podré olvidar cuando uno de los guardias de seguridad se me acercó, al verme rezar en la capilla que se erigió en el segundo lugar donde se apareció la Virgen. "Ore con mucha fe, hijo. La madrecita lo escuchará", me dijo. Al final, le prometí a Guadalupe que regresaría con mi milagro. Ya estoy planeando el viaje nuevamente, mi anhelo más grande viene en camino. ¡Gracias mamá María!


Además, asesoró jurídicamente al Comité pro Defensa de los Bosques Urbanos y el Camino de Cruces y formó parte de la Alianza pro Ciudad, para proteger el patrimonio urbano y elevar la calidad de vida citadina.

 

Cuando le preguntamos sobre cinco personas a las que admira y por qué esta joven exitosa respondió:
  1. Jesucristo, que nos demostró su amor al venir a este mundo a dar su vida por nosotros.

  2. A Chico Mendes, un verdadero mártir, por su valentía y amor a la naturaleza.

  3. A Bob Marley, porque a través de sus canciones y su música lleva un mensaje de paz y amor que trasciende las generaciones.

  4. A Mahatma Gandhi, por su singular personalidad, basada en los principios de la verdad y la no violencia.

  5. A la Madre Teresa de Calcuta, por su ejemplo de altruismo y amor desinteresado a los más necesitados.


La apuesta por el hábitat genera dividendos para todos. "Me ha abierto mucho la mente. Me ha hecho ver la vida sin egoísmos, de una forma más espiritual y responsable. Uno va cambiando, va madurando, nos va haciendo más profundos".
Para que gocen de las vivencias y satisfacciones que de ser ambientalista se derivan, Susana Serracín, invita a más jóvenes como ella a sumarse a la gran cruzada mundial a favor del hábitat común, donde las fronteras no cuentan.

 

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260160
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América