Variedades

El tercer grupo


Hay fenómenos de tipo sociocultural, que afectan profundamente las manifestaciones del arte. Y si en los países desarrollados sobreviven expresiones deformes, alentadas y alimentadas por poderosos medios de comunicación y por específicos intereses, cuanto no podríamos decir de los muy reales países subdesarrollados en los que ni siquiera se puede hablar de que están en vías de desarrollo ya que los últimos acontecimientos geopolíticos contradicen una espiral progresiva en materia de paz, cultural y civilización en el mundo.
El mercado en el arte siempre ha existido y como ejemplo podríamos tomar la expansión mercantil de Grecia y la especial demanda por su cerámica por todo el mediterráneo y el Asia Menor en tiempos pasados.
Sin embargo, cuando ese mercado pondera un arte deshumanizado y alienante, valores que cobran un significado mítico en las masas incultas, entonces podemos hablar de una crisis o por lo menos de una farsa en el mundillo del arte.
Soy de la opinión que en la América Central, aun en sociedades como Guatemala, también existen, al igual que en otros países hispanoamericanos, amanerados y caóticas formas artísticas, y estoy de acuerdo en que tienen un legítimo derecho a existir, más no a monopolizar el arte de un país.
En Panamá sobreviven tres estratos más o menos como estos: Por un lado la pintura para turistas que muy bien podría definirse como artesanía.
Por el otro, nombres englobados por un endeble núcleo cultural apoyado en pobres revistas, diarios sensacionalistas y ciertos programas familiares de la televisión doméstica.
Es importante señalar que este último grupo a que me refiero se nutre de corrientes trasnochadas del siglo XX y conforman una secta de iniciados y sacerdotes de una formación cultural cuestionable y de una ignorancia absoluta de los auténticos resortes que mueven a un verdadero artista.


fecha edicion
old id
123571
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América