El turista ávido sustituyó al hombre de Estado y el presidente de EEUU, Bill Clinton, se dio un paseo por el famoso Amber Fort, un palacio construido por los maharajás hace cientos de años, mientras preparaba un safari para contemplar a los famosos tigres de Bengala.
Dejando atrás las discusiones sobre proliferación nuclear o la violencia en Cachemira, Clinton, quien tendrá que tratar estos mismos asuntos el sábado en Pakistán, disfrutó de unas horas de asueto en algunos de los lugares más exóticos del planeta.
Amber Fort, a once kilómetros de Jaipur, es un palacio-fortaleza cuya construcción comenzó en 1592 bajo el gobierno del maharajá Man Singh.
Situado en la cima de una colina, el palacio está rodeado de un conjunto de fortificaciones y murallas en las colinas de la ciudad de Amber, y es tal vez el mejor ejemplo de la arquitectura de la época de los maharajás.
Es normal allí subir las cuestas a lomos de elefante, el animal símbolo del Partido Republicano de EEUU, y Clinton se acercó a los tranquilos paquidermos para decir entre risas que "me siento bien rodeado de elefantes amistosos".
En el palacio, el presidente estadounidense admiró la arquitectura y la decoración de las diferentes construcciones que componen el complejo, incluidos varios templos.
Estancias de nombres tan sugerentes como el Salón del Placer o el Salón de la Victoria fueron objeto de la admiración de Clinton y su comitiva.
A continuación, se desplazó a la reserva natural de Rathambhore, un antiguo coto de caza de los maharajás.Allí, durante unas cuatro horas, intentará divisar algún ejemplar del famoso tigre de Bengala.
A pesar de estar situado en el estado semi desértico de Rajástán, el parque es un pequeño paraíso que incluye zonas boscosas y praderas, humedales y arroyos, con una rica fauna como el "nilghai" -el mayor antílope de Asia-, cigüeñas de cuello blanco, cocodrilos y monos.
No es seguro que Clinton logre ver alguno de los treinta escurridizos tigres que viven en la reserva, aunque los biólogos del parque llevan trabajando varias semanas para buscar el mejor punto de observación.
La visita presidencial tiene también un mensaje ecologista, ya que la Casa Blanca aprovechó la ocasión para anunciar la concesión de ayudas, por casi 250.000 dólares, a nueve programas para la protección de los tigres y los elefantes de la India.
En la India quedan actualmente unos 4.000 tigres de Bengala y entre 35.000 y 45.000 elefantes, y ello gracias a que las medidas de protección han permitido aumentar la población en las últimas décadas.