Un Mario Calvit que recibe cada día con una sonrisa y quien se siente agradecido por las bendiciones cotidianas, entre las cuales destacan su familia y poder disfrutar de lo que más le apasiona, la pintura, es decir, sentirse libre de plasmar en el lienzo sensaciones, sentimientos, modos de visualizar la vida, la gente, el paisaje, realidades y ficción, compartió con Panamá América algunas vivencias y pensamientos sobre la plástica, en su residencia en El Carmen.
El casi octogenario pintor panameño cuyas obras cuelgan por primera vez en Chiriquí, en el Centro cultural La guaricha, hasta fin de mes, al preguntarle sobre sus mentores nos dijo, entre otras cosas, que “estudié por muy breve tiempo en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y tuve la gran fortuna de tener como profesor de enseñanza al maestro de maestros, Juan Manuel Cedeño”.
Respecto de la responsabilidad social del artista, Calvit opina que “... tiene diferentes obligaciones y misiones para con la sociedad. Una de ellas es poner su obra artística dentro de los esquemas didácticos que se divulguen a través de las clases escolares y enriquecer de esa forma el conocimiento cultural del alumno. La otra misión podría ser la consideración que tiene el artista para mostrar su trabajo artístico en las galerías y de allí derivar una acción que tiene que ver con la divulgación de su arte a nivel público”.
Producir un arte o una pintura que esté al día con los nuevos conceptos estéticos que se manifiestan ha sido su mayor reto.
En la muestra se pueden apreciar 27 acrílicos sobre papel, en mediano formato, entre los cuales están un florero con naranja, bosque, dramaturgia, infante, doncella, rosas con manzana, sequía, polos, terreno...
Según Manuel Montilla, además de apreciar el arte de Calvit, el público podrá adquirir serigrafías de una obra del pintor especialmente seleccionada, editada y ejecutada en Chiriquí. El tiraje fue de 100 ejemplares, enumerados y firmadas por Calvit y veinticinco ejemplares fuera de comercio.