Ya viste aquí las propuestas de la Semana de la Moda neoyorquina para la primavera-verano 2009, ahora le tocó el turno a París, una de las capitales de la moda más importantes.
Inmediatamente después de terminados los desfiles de moda masculina en París, comenzó el turno de las damas, aunque no con el prêt-à-porter, sino con la más sofisticada alta costura, que aún trabaja de forma artesanal.
En el transcurso de tres días, 21 casas mostraron sus diseños para la próxima primavera, entre ellas, grandes nombres como Dior, Armani, Chanel y Valentino.
Además, hubo numerosas presentaciones paralelas fuera del calendario oficial. Así, se presentaron, por ejemplo, empresas más pequeñas que no pudieron o no querían cumplir con los estrictos requerimientos de la cámara de alta costura.
Uno de los primeros en presentarse en la sección "oficial" fue el francés Stephane Rolland. Con una paleta de colores más bien sobria de negro, crema, tonos marrones y un rojo ligeramente brillante, desplegó plisados y drapeados.
Los colores son vibrantes, únicos, se mezclan entre ellos en combinaciones inusuales y se alternan con el negro para ganar en elegancia. Además de los habituales minivestidos, faldas y tops, en Lanvin apuntan a los pantalones cigarro que se acortan hasta el tobillo como una de las prendas imprescindibles de la próxima primavera-verano.
Tampoco han faltado el clásico entre los clásicos, el little black dress que Alber Elbaz sabe modernizar y quitar rigidez de mil formas distintas.
Según transcurrían los desfiles, los vestidos se iban haciendo más y más complejos, hasta terminar en una apoteosis de vestidos decorados con aplicaciones de pedrería sobre telas de colores brillantes.
Las joyas también han tenido un gran protagonismo durante los desfiles.