Es bien tarde de noche cuando le chateo a Takeshi: Fren, no tengo idea sobre qué escribir para la columna. Dime una palabra, a ver si Es bien tarde de noche cuando le chateo a Takeshi: Fren, no tengo idea sobre qué escribir para la columna. Dime una palabra, a ver si me ‘triggerea’. Su respuesta es: Hahahahahahaha, y yo me quedo pensando: Eso: ¡Reir!. Así que vamos con un compendio de 4 poncheras que me han pasado en aeropuertos y aviones. En cuenta regresiva, iniciamos...
#4... Entrando por aduanas a Estados Unidos, un seguridad bien alto y grande ve el pasaporte panameño de Jenny y nos dice: Este pasaporte no sirve aquí. Jenny baja la mirada y el seguridad repite: Este pasaporte no sirve aquí. Apenas él le ve la cara de susto, se ríe alocadamente y grita: ¡Yo soy de Colón!.
#3... Haciendo la fila hacia aduanas en el aeropuerto de San Juan, Jenny me pregunta: ¿Y su laptops?.
Chuuuuu... la mandé con las maletas de abajo, ¡sin protección!, gritó. Y literalmente corro hacia el counter. Pillo la maleta de lejos y les digo: Esa, esa, es esa verde, por lo que le comentan al seguridad: El muchacho necesita sacar algo de su maleta. El seguridad me ve hiper-nervioso, se pone “tuff” y, antes de dirigirme la palabra, le da una revisión profunda a la maleta.
Bien secamente y con ojos de rayo láser me dice: Pasa. Y cuando le comento: Es la “laptops” que está ahí, el man respira, se desestresa y me responde: Lo hubieras dicho antes. ¡Quién sabe qué pensaba que era!
#2... Estoy volando hacia Bocas del Toro en septiembre 2001. ¿Recuerdas las avionetas viejas de la época?
Ok, me toca el asiento justo al lado de la puerta y durante todo el recorrido observo una “ranurita” coqueta de luz que se ve, de arriba hasta abajo, entre la puerta y el cuerpo del avión. Como Ley de Murphy, pasamos por una lluvia y “vualá”... Quedo totalmente mojado, ¡de cabo a rabo!
#1... Es 2013 en el aeropuerto de Houston. Estoy bien sentado un rato en el trono leyendo tranquilamente las redes sociales en mi cel., cuando de repente: Rrrraaakkk, ku-ku-kuk, suena algo en la pared de aluminio.
Miro hacia mi derecha y capto que el rollo de papel higiénico se mueve... lo retiran... se asoma una mano peluda y coloca un rollo nuevo.
Aún no sé qué sentí en el momento. ¡Aún no sé qué siento ahora!
Regresando al chat con Take, le cuento estas historias y le pregunto: ¿Cuál quieres dibujar?
La de la mano peluda es la mejor, me dice, ¿Te sientes cómodo si la ilustro?
Yo feliz, le digo, Siempre quise tener esa foto y no pude reaccionar a tiempo. Esta ilustración medio que me calmará estas ganas, ja,ja. #ElHumorEsMedicina