Kelly Osbourne, la hija del famoso roquero británico Ozzy Osbourne, heredó de su progenitor su amor por las drogas, de lo que se encuentra curada desde el 2004, asegura.
Lo hizo delante de millones de televidentes que siguieron de cerca el reality show familiar Ozzy y su prole. Hoy, con renovado semblante, asegura que las nuevas princesas de la música y el cine no son las únicas que sucumben ante las sustancias ilegales, sino que casi todos los famosos de Hollywood tienen esa misma cualidad en común.
Kelly quien también es cantante y presentadora de televisión, aseguró en una entrevista desde Londres que muchas de las celebridades de la Meca del cine se encomiendan a asesores y publicistas, quienes con maña y habilidad limpian su imagen para que el público no note sus adicciones.
Según la rehabilitada roquera, una batería de agentes se dedica a pedir disculpas como un "se atrasó porque tiene gripe" ocultando una intoxicación.
Su propia experiencia le hace asegurar que muchos artistas "viven un mundo fuera de la realidad, inventado por sus asesores".
Por otro lado, Christina Aguilera dejó definitivamente la época del álbum Stripped, donde lucía cabello negro, cuero y charol. Ahora, casada y tras un nuevo impulso a su carrera artística, se ha transformado en una diva del soul, dejando en el pasado la disputa que sostuvo por años con Britney Spears.