Las mujeres sufren más de dolores que los hombres, fenómeno que no sólo se debe a varios factores específicos del sexo femenino, sino también a otros de carácter social, aseguran varios expertos en el IX Congreso Internacional del Dolor que se celebró en Viena.
Según Judith Turner, terapeuta de la Washington School of Medicine de Seattle (UU), existen diferencias específicas en la forma en que cada sexo siente el dolor: varias investigaciones internacionales demuestran que el umbral del dolor de las mujeres es más bajo que el de los varones y que las mujeres sienten el dolor con mayor intensidad y sufren con mayor frecuencia de dolores crónicos que los pacientes masculinos.
"Diferentes formas de dolor, como la migraña o determinados dolores de la mandíbula, son más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres", señaló la experta ante los 6.000 participantes en el congreso internacional.
Los científicos estiman que esas diferencias se deben no sólo a los diversos sistemas hormonales, sino que también tienen que ver con la estructura del organismo femenino o con el hecho de que las mujeres sufren más de depresiones.
"Varios estudios demuestran que los pensamientos negativos en los pacientes pueden intensificar y prolongar el sentimiento del dolor físico", recordó Turner. Además, agregó, esa percepción del sufrimiento depende también de la fase del ciclo menstrual en la que se encuentra la mujer: el período comprendido entre unos días antes y durante la menstruación es considerado por los expertos como una "fase de especial sensibilidad al dolor". Sin embargo, a todos estos factores se agrega el hecho de que la sociedad y los médicos tratan de forma diferente el dolor según el sexo: de las mujeres se espera que aguanten más esos sufrimientos.
Además, "los médicos se toman más en serio y tratan con mayor eficacia los dolores de los varones", aseguró la terapeuta. En este punto coincidió con Karen Berkely, catedrática de la universidad del Estado de Florida (EEUU), quien, al subrayar ese aspecto social del tema, recordó que los hombres que sufren de un dolor suelen pedir con más facilidad y frecuencia que las mujeres la aplicación de los métodos más avanzados para aliviar sus sufrimientos.
"En ese sentido, las mujeres debemos aprender de ellos", afirmó la científica.
En cuanto a los dolores del parto, las últimas investigaciones han demostrado que en el organismo femenino se produce un "juego sutil" de las hormonas que aumenta considerablemente el umbral del dolor antes y durante el nacimiento del bebé.
"Aquí aún hace falta investigar mucho más para poder comprender qué factores genéticos inciden en el dolor. Probablemente no depende tanto de los genes hereditarios, sino de cómo esos genes manejan a las moléculas que juegan un papel decisivo en la provocación del dolor", señaló Berkeley.
Por otro lado, los expertos coincidieron en denunciar la falta casi absoluta de estudios sobre el dolor en los niños y adolescentes, especialmente sobre el dolor crónico.
Así, David Champion, experto de la unidad de investigación del dolor del hospital infantil de Sydney (Australia), se lamentó de que "no existen estudios amplios y satisfactorios sobre la aparición y efectos de dolores crónicos en los niños y adolescentes".
También Neil Mcintosh, catedrático del departamento de salud infantil de la universidad de Edimburgo, se quejó de que "es triste, pero cierto, que actualmente no tenemos la posibilidad de cuantificar los dolores de los recién nacidos".
El experto precisó que las definiciones tradicionales del dolor y el sufrimiento no pueden ser aplicadas a los bebés.