La vida sería mucho más llevadera si como los niños sonriéramos más a menudos, pensáramos más cómo compartir, perdonáramos con más prontitud y facilidad. Si nos detuviésemos a disfrutar de un amanecer, un atardecer, mirar cómo las bandadas se desplazan por el firmamento en su viaje de disfrute unas veces y de supervivencia otras hacia confines conocidos o desconocidos, pero siempre con la esperanza de un mañana mejor como norte.
Quizás, también, si nos permitiésemos soñar y dedicar más tiempo a explorar el mundo exterior y nuestro interior, tendríamos más paciencia, más tolerancia, más empatía, entenderíamos más las reglas de la vida, donde la interdependencia, solidaridad y causa y efecto son realidades irrefutables.
Pasar de largo por la vida sin disfrutar de sus goces sencillos y que son un regalo a los sentidos es terrible. Tratemos de no privarnos de cosas simples como mirar el mar y respirar profundo, celebrar cotidianamente la vida y dejar que el niño que tenemos dentro siga abriéndonos los ojos y el corazón a toda experiencia que enriquezca cada segundo y nos haga vibrar, reír, cantar, soñar, hermanarnos en un mundo donde somos pasajeros, donde penas y alegrías forman parte del mismo tejido y en el que las maravillas abundan en espera de ser descubiertas.
Un manera de "matar" el tiempo es dedicar tiempo a estar con los niños. Nos enseñan tanto, como un libro, un viaje, una introspección. Nos hacen reír y reflexionar.
Cuando se está junto a los niños, el mundo se mira con otros ojos. Producto de su inocencia e imaginación dicen y hacen cada cosa. Permanentes exploradores del mundo, siempre tienen una pregunta respecto a la vida, la naturaleza, el cuerpo humano y el acontecer diario: ¿Por qué el sol se apaga de noche?, ¿Por qué no podemos agarrar el aire?, ¿Por qué la gente no tiene alas? ¿Por dónde se le mete el agua al coco? ¿Por qué no puedo pisar mi sombra? ¿Por qué Dios no tiene esposa? ¿Por qué pican las hormigas? ¿Por qué mienten los adultos? ¿Por qué hay niños pobres? ¿Por qué hay guerras?
Si no tiene niños, vaya a un parque a verlos jugar. Lea cuentos infantiles, visite la Biblioteca Nacional, Exedra Books, El Hombre de La Mancha, El Parque Omar u otro sitio donde van niños y verá que después de un rato cualquier problema es menor, estará lleno de energía positiva, comprenderá que la preocupación no conduce a nada y entenderá que el universo es mejor gracias a los niños y su gran capacidad para ver el arcoiris detrás de los nubarrones.
Cuidar de su salud demuestra amor a sí misma y a su familia. El cáncer, la osteoporosis y las enfermedades vaginales se pueden evitar. El SIDA también.