ENSEÑAR, aprender y poner a prueba es un proceso de retroalimentación que trasciende en el descubrimiento de ese conocimiento superior proveniente de una fuente que está más allá de la mente y de los pensamientos.
En esta esfera se desarrolla la espiritualidad, un discernimiento que no se aprende de los libros, y que se teoriza como la forma en que el ser humano encuentra significado, esperanza, alivio y paz interior en su vida.
Muchos encuentran espiritualidad a través de la religión; otros en la música, el arte, con alguna conexión con la naturaleza, en sus valores o principios.
Pero, ¿cuándo dar los primeros pasos para instuirnos en la espiritualidad? Durante la niñez, mediante el canal forjador de nuestras vidas, esa guía irreemplazable son los padres.
Esta travesía de enseñanza espiritual constituye el desarrollo del niño como un ser humano fuerte, claro y feliz, que está en control de su destino, en el camino hacia lograr su potencial completo, viviendo una vida brillante y extraordinaria, definida por la tolerancia y la dignidad humana.
los cuales han sido inspiración para la implementación de diferentes programas en varios países.
Según Karen Berg, creadora de la Fundación Espiritualidad para Niños (al inicio fue creada en Los Ángeles y Nueva York, luego en varias ciudades de Estados Unidos), quien pronto estará en nuestro país para dictar un seminario sobre el tema, el propósito principal de estos programas es que los infantes y sus familias desarrollen prácticas y habilidades que necesitan para poner sus vidas "bien", para descubrir sus propios dones, su valor interior y el de los demás. "Aprenden la importancia de la tolerancia y la dignidad humana".
La comprensión de la ley universal es el hito fundamental del programa dirigido por Berg, en el cual se le enseña al niño las herramientas prácticas para ayudarlos a experimentar sus vidas como una gran aventura plena de oportunidades y desafíos, no de problemas.
"Basados en la sabiduría del Cábala, estos programas usan el arte y las expresiones artísticas como medios para un mayor aprendizaje; estas enseñanzas abrazan la paz y la satisfacción como derechos de patrimonio inalienables de toda la humanidad", describió la especialista.
De esta manera, el niño aprenderá cómo las leyes espirituales del universo, como la ley de causa y efecto, la dualidad de nuestra naturaleza humana y la estructura del firmamento, afectan sus vidas.
Al principio le será difícil entender las leyes del universo y sobre todo cómo estar acorde con ellas para que las cosas funcionen bien. Es por eso que, durante el proceso, se le deberá inculcar al niño su paciencia en el aprendizaje, el apoyo vs. la crítica, la comprensión de la Ley y las limitaciones.
Estos puntos ayudarán a dominar el terreno sin sentimientos de frustración, sin miedos, sin creer en limitaciones, pues éstas no existen.
El tema de espiritualidad se ha convertido en una tendencia mundial reflejada también en los niños.
El programa de Espiritualidad para Niños comenzó hace 10 años en Toronto, desde ese momento, estas herramientas han sido ofrecidas a niños alrededor del mundo, incluyendo en las Academias de Cabalá para Niños en Nueva York y Los Ángeles, fundadas sobre los principios de esta tendencia.
Al levantarte agradece a Dios por el nuevo día. Toma un baño e imagina que el agua limpia todos los pensamientos negativos que pudieras tener durante el día.. el agua se los lleva.
Al salir, ve a un espejo y haz algunas afirmaciones, como: "Eres maravilloso, te amo" "Este es uno de los mejores días de tu vida", etc. Desayuna ligeramente y bendícelo. Realiza tus actividades sin permitir la entrada de pensamientos negativos. Por la tarde, organiza todo lo que tienes que hacer el día siguiente. Luego, tómate unos 15 o 20 minutos para meditar. Al acostarte, repasa lo que hiciste en el día y da gracias a Dios por este día.
Termina de organizar tus ideas. Disponte a dormir afirmando que descansarás toda la noche para despertar feliz de empezar un nuevo día lleno de oportunidades.