La segunda noche de Carnaval en la capital estuvo llena de variados ritmos musicales: merengue, salsa, reggae y reggaeton. Los encargados de calentar los motores fueron Generación 2 de Vive la Música quienes hicieron una buena presentación.
Pero a penas iniciaba la noche , y el turno fue para el reguesero Aldo Ranks, quien puso a saltar a todos con su tema "Aquí nadie va dormir".
Las horas transcurrían y la energía de los presentes aumentaba, los artistas del patio seguían desbordando su talento, esta vez continuó con el show el Roockie, quien con su románticas interpretaciones puso a suspirar y a gritar a sus fanáticas.
Pero, los ánimos se bajaron un poco con la presentación del grupo de puertorriqueños N’ Klave, que aunque hicieron lo posible por ganarse al público no resultó así. Y es que las panameñas sólo conocen el tema "Amor de una noche" el cual cantaron de principio a fin.
Pero no cabe duda , que Elvis Crespo fue el dueño de la noche en la tarima principal de la Transístmica .
El merenguero cumplió lo prometido y puso a bailar y cantar a todo pulmón al público, pareciera que el sancocho que se tomó al llegar a tierras panameñas, le inyectó toda esa energía que demostró en su fabuloso show.
Crespo en compañía de su orquesta, interpretaron un gran repertorio: "Suavemente", "Píntame", "La foto se me borró" que interpreta con los chicos de Son de Tambor, quienes hicieron saber que llegaron para quedarse.
Nadie se quedó quieto, adultos, niños, jóvenes, reinas y hasta adultos mayores, gozaron al máximo cada una de las canciones del merenguero quien no dejó de menearse en ningún momento.
El reloj marcaba la 1:00 a.m., y a pesar que la gente perdió energías con Elvis Crespo, las chicas pedían a coro a los chicos Rakim y Ken-Y, encargados de cerrar con broche de oro.
Por fin, aparecieron y fue una locura, fuegos artificiales, gritos y efectos especiales en tarima, formaron parte de la bienvenida a estos puertorriqueños.
"Llorarás", "Me matas", entre otras fueron parte del repertorio de los guapos chicos. Fue una noche larga, pero muy intensa y llena de alegría.