Veterinarios de la Unión Europea (UE) votaron para evitar que los viajeros traigan ciertos productos cárnicos y lácteos a los 15 países que conforman el bloque, una medida sanitaria que podría convertir al emparedado de jamón en materia de contrabando.
A partir de enero del 2003, quienes arriben de muchos países que no pertenecen a la UE no podrán importar diversos productos, que van desde salchichas y alimentos para perros hasta leche fresca y yogur, según un comunicado de la Comisión Europea.
El Comisionado para la Protección del Consumidor y de la Salud de la UE, David Byrne, recibió con beneplácito esta medida precautoria, diciendo que ayudaría a detener la diseminación de peligrosos virus que afectan a los animales.
"Con la crisis de la fiebre aftosa todavía fresca en nuestra memoria y con todos los problemas relacionados con la fiebre porcina clásica, es correcto que tomemos todas las precauciones necesarias para prevenir posibles brotes de enfermedades", dijo.
Los 370 millones de consumidores de la UE han sentido miedo en los últimos años con respecto a los alimentos debido a la diseminación de enfermedades, como la de las vacas locas en Gran Bretaña, la fiebre aftosa y la fiebre porcina clásica en las fronteras entre Francia, Alemania, Bélgica y Holanda.
Bajo la nueva legislación, a los viajeros solamente se les permitirá importar carne y productos lácteos de ciertos países que no pertenecen a la Unión Europea y se sabe que producen alimentos con los mismo estándares veterinarios de la UE.
Estos países podrían incluir a San Marino, Liechtenstein, Suiza, Islandia, Groenlandia, Andorra, las islas Faroe, y a las naciones que están solicitando su ingreso en la Unión Europea, excepto Turquía, según el comunicado.