Ecuador tiene el mayor índice de trabajo infantil de Latinoamérica, con el 30 por ciento de sus niños desempeñando alguna actividad laboral, por lo que el Gobierno ha emprendido una campaña para su erradicación. El Ejecutivo ha creado una oficina para la Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil adscrita al Ministerio de Trabajo, cuyo objetivo es reducir de forma paulatina el número de menores forzados a trabajar y que abandonan sus estudios y su formación como niños. Las estadísticas que maneja el gubernamental Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa) advierten que el índice ecuatoriano es el doble de la media latinoamericana en cuanto a trabajo infantil.
La población infantil trabajadora en Ecuador alcanza el 30 por ciento, en Guatemala el 24 por ciento, en Haití el 19, en Perú el 16 y en Bolivia el 14 por ciento, mientras que la media latinoamericana es del 15 por ciento, según una estadística de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ecuador se adhirió al Convenio de la OIT "sobre las peores formas de trabajo infantil", suscrito en Ginebra en 1999, y decidió crear la citada oficina para su erradicación.
Las estadísticas del Innfa señalan que hasta 1999 en Ecuador había 1.050.802 menores trabajando. El mayor índice se sitúa entre los 10 y 17 años (914.013 niños), seguido de los pequeños entre 5 y 9 años (136.789), a los que se suman 66.177 que efectúan labores domésticas, de acuerdo con un estudio del Instituto de Estadísticas y Censos (INEC), elaborado en 1999.
El 20 por ciento de los niños ecuatorianos comienza a trabajar entre los 5 y 9 años, el 53,6 por ciento lo hace entre los 10 y 14, y el 25,7 entre los 15 y 17 años de edad. Más de 320.000 menores entre 10 y 17 años trabajan y no estudian, y más de 388.000 niños que desempeñan alguna actividad laboral no han terminado la educación básica. Entre las causas para el trabajo infantil en Ecuador la principal es la pobreza, que afecta al 70 por ciento de la población (12 millones de habitantes) y que lleva a los cabezas de familia a contar con sus hijos para redondear los ingresos.
También la demanda de mano de obra barata, así como costumbres tradicionales, especialmente en el sector rural, de utilizar a menores para el trabajo cotidiano, han incrementado el índice. De hecho, cuatro de diez niños pobres trabajan en los sectores urbanos y seis lo hacen en las comunidades rurales, señala el informe del Innfa.
Advierte también de que el 40 por ciento de los menores ecuatorianos que trabajan en actividades habituales no recibe remuneración alguna, siendo más acentuada esta situación en los sectores rurales y marginales. Según el Convenio 132 de la Organización Internacional del Trabajo, la edad mínima para trabajar es de 15 años, y por ello el Gobierno ecuatoriano trata de erradicar el trabajo entre los niños más pequeños.
El programa, en el que también interviene el Innfa, se propone varias alternativas para eliminar el trabajo infantil, entre ellas su sustitución por adultos, la celebración de acuerdos con empresarios para que no se contrate a menores y la difusión masiva de los derechos de la niñez. También se promoverá una campaña ciudadana para que no se adquieran bienes o servicios hechos con el trabajo de niños, y menos en el caso de empleos nocivos que supongan riesgos para la salud de los pequeños. La Constitución ecuatoriana "asegura a los niños y adolescentes la protección especial en el trabajo y la no explotación económica.