Más que una unión de artistas, "Timbre 4" es una micro empresa que se dedica a la venta del arte escénico. Con los ingresos de su primera obra armaron una sala de teatro, en el fondo de una casa de uno de los miembros en Buenos Aires.
Claudio Tolcachir es el director de esta agrupación, de ocho actores y cuatro técnicos, que antes de llegar a Panamá, para su presentación de este martes en el Teatro Nacional, estuvo en el Festival de Bogotá, donde presentaron diez funciones, y de aquí saldrán para Costa Rica, para cerrar la temporada.
Claudio comparte que como agrupación, nacieron hace diez años. "Con este grupo fui trabajando distintos textos de escritores argentinos y extranjeros, también algunas adaptaciones y modificando la estructura de otros autores.
Sobre la pieza, "La omisión de la familia Coleman", que llevan a los festivales, abreviada para su representación en las salas, Tolcachir dice que "es una familia que tiene los roles distorsionados, donde los hijos no tienen padres y la abuela es la ley. Una ley muy maleable, pero que en esta familia enferma, de cualquier forma conviven algunos miembros con el deseo de romper y aislarse.
Algunos de los personajes de esta comedia de humor negro, fueron amigos de infancia de Claudio, otros fueron compañeros en obras y el resto, estudiantes de sus cursos de actuación.
Como la salita no está en el centro de la ciudad, sino al "costado" "pensamos que íbamos a estar un mes, dos meses, pero la aceptación sucedió como una bola, se empezaron a agotar los boletos, agregamos funciones, que es mucho para una ciudad que pone en escena unas 300 obras cada fin de semana, entre teatro oficial, comercial e independiente".
Luego, comparte el director, que el hecho de salir a Brasil, Chile, Bolivia, le abre nuevas perspectivas, "uno sale de ese entorno, del que uno piensa que tiene ese código con el mundo a buscar un público que muchas veces no habla el mismo idioma, y que nos han respondido muy bien".
La primera obra que presentaron como grupo independiente fue "Jamón del diablo carabet", una versión cabaretera de una obra clásica argentina, que duró cuatro años, con la que fundamos la sala.
Sobre la duración de una obra, que en Argentina es una eternidad en comparación con las panameñas, Claudio señala que "duran hasta que sentimos que ya es una etapa cumplida. En el caso de Coleman, se fue abriendo puertas afuera y en este momento no sabemos hasta cuándo será".
Agrega que cumpliendo con el compromiso de Costa Rica regresa a Argentina a escribir una nueva obra, que en su caso, éstas parten de cualquier tipo de inspiración, una idea, una imagen que empieza a forjarse en la cabeza".
Claudio, quien señala que el Teatro Nacional es una reliquia donde el público está cerquita, lleva mucho tramo recorrido, hace días estuvo en una obra en Japón, y comparte que el público nipón es más callado cuando está en una sala.