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En defensa de los murciélagos


En verdad que no todo lo que hacen los murciélagos beneficia directamente a los intereses humanos en el corto plazo, pero sí garantiza de manera indirecta que los bosques, selvas, desiertos y otros ambientes se mantengan saludables a largo plazo. Si esto sucede, sin duda aseguraremos el bienestar de muchas generaciones humanas más.
Un mejor conocimiento de los murciélagos contribuirá a que valoremos apropiadamente sus aportaciones para el bienestar de nuestro entorno. Con ello los mitos pasarán a ocupar un sitio, solamente como parte del folklore y la fantasía, dando espacio en la realidad a una convivencia razonada con estos vecinos, los mamíferos nocturnos y voladores.
La ignorancia ya ha destruido muchas extensiones selváticas, cavernas, árboles huecos y otros sitios de importancia para los murciélagos. Por otra parte, el combate improvisado de los murciélagos vampiros en sitios tropicales de alta incidencia de rabia bovina, ha tenido efectos negativos. En efecto, los vampiros pueden transmitir esta enfermedad mientras se alimentan mordiendo a varias vacas, pero las técnicas de control efectuadas por personas no capacitas han conducido al exterminio simultáneo de otras especies de murciélagos. Se ha afectado a especies no involucradas en el problema de la rabia y que, en cambio, son altamente útiles para el hombre y su ambiente. Paradójicamente, en sus selvas nativas los vampiros nunca existieron en altos números, sino que su explosión demográfica dio inicio cuando éstas se talaron y en su lugar se establecieron potreros, con cientos de vacas, Al parecer, una vez más el hombre ha creado sus propios enemigos...
Los murciélagos insectívoros que suelen formar grandes colonias han sufrido también pues las cuevas donde habitaron por incontables siglos hoy han sido saqueadas y gravemente alteradas. El guano, el excremento de estos murciélagos se acumuló durante largo tiempo en el piso de esos recintos, hasta que el hombre descubrió sus virtudes como abono y como precursor de sales de nitrato y nitrito (salitre). Los excesos cometidos con la extracción cambiaron profundamente el ambiente interno de las cavernas y las colonias de esos murciélagos han disminuido drásticamente. Además de esto, aún fuera de sus cavernas han sido agredidos: el uso abundante de plaguicidas agrícolas por muchas décadas, aparentemente ha eliminado a un gran número de estos mamíferos voladores, que originalmente se tenían en grupos de miles de individuos (sin exagerar lar las cifras). Los plaguicidas no matan inmediatamente a todos los insectos por que, antes de morir estos pueden ser comidos por murciélagos, los cuales llegan así a acumular dosis mortales de tóxicos mientras tratan de alimentarse.
Vivimos un panorama nacional internacional incierto, basado en esquemas económicos y culturales globalizados (en muchos casos no necesariamente sensatos). Si de verdad nos importa el futuro, tanto nuestras actividades productivas como las de conservación biológica deberán replantearse; si es necesario, de raíz. Nuestras actuales técnicas y estrategias de producción de riqueza ya han probado sus efectos nocivos a largo plazo. Innumerables especies, incluyendo a los murciélagos, han sido afectadas por la destrucción de selvas, bosques, desiertos, cavernas y lagunas. Esto, además, no ha redituado el bienestar que los campesinos y ganaderos esperaban, como tampoco lo han hecho los megaproyectos industriales. Al parecer los murciélagos, junto con el resto de los componentes de la biota, tendrán que esperar a que la sociedad perciba claramente y de modo práctico, los beneficios de la conservación biológica.
¿Cuál es la lección que todo esto encierra? En general, que nuestro concepto colectivo sobre la urgencia de conservar funcionando los ecosistemas naturales todavía es deficiente. Cuando como sociedad bien informada, comprendamos que, por ejemplo, los murciélagos son componentes clave de la economía de la naturaleza, podremos intentar que nuestras prácticas productivas sean compatibles con su conservación. Así, la tarea de conservación de los murciélagos no pueden concebirse aislada de aquella de conservar sus ambientes nativos; y todo ello se articula, necesariamente, con la educación que nos urge adquirir.


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104064
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América