Panamá y el mundo celebran hoy 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, ocasión propicia para que reflexionemos todos por igual, sobre los compromisos y acciones que podamos adelantar para proteger y conservar los recursos naturales que representan no sólo el legado de todos los panameños, sino además la estabilidad económica y garantía de una mejor calidad de vida para nuestras futuras generaciones.
Este año el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) celebra la fecha con el lema Año 2000, el Milenio del Medio Ambiente: Es Hora de Actuar, frase que implica un llamado a todos para que tomemos parte activa en la protección del patrimonio ecológico de todos, como única forma de garantizar nuestra presencia sostenible en el planeta.
Tal como lo señaló el Director Ejecutivo del PNUMA, Klaus Toepfer, a pesar de todas las diferencias geográficas, culturales o económicas de los países, en el mundo todos destilamos un espíritu común: la conciencia de que todos estamos conectados.
Panamá no escapa a esta realidad, pues a pesar de las diferencias que podamos tener con respecto a otras latitudes, los problemas y crisis medio ambientales también marcan nuestro ritmo de vida en muchos aspectos, tal como sucedió con la gran sequía producto del Fenómeno de El Niño y las profusas lluvias en destemporadas a causa de La Niña, los intensos calores que nos han azotado en los últimos años debido al calentamiento global y otros tantos trastornos climáticos-ambientales, productos de la acelerada carrera industrial que contribuye al deterioro ambiental aunado a un desordenado desarrollo y crecimiento de la población mundial.
En nuestro país vemos como día a día se hace más apremiante garantizar para las próximas décadas el abastecimiento de agua potable en las ciudades de Panamá, Colón y poblaciones adyacentes, además asegurar suficientes recursos hídricos para hacer frente a nuestro reto histórico de mantener operativo el Canal de Panamá.
Igual que en Panamá, la escasez en cantidad y la disminución de la calidad del agua es un grave problema, tanto que alrededor del 20% de los habitantes de la Tierra no tienen acceso al servicio de agua potable, mientras que el 50% carece de saneamientos adecuados. Este problema no es ajeno a muchos panameños, puesto que uno de los grandes retos es lograr que el agua potable llegue a muchas comunidades rurales donde el vital líquido escasea, contribuyendo a la proliferación de diversos tipos de enfermedades.