El teatro panameño es cada vez más provocador. Los directores y productores requieren de artistas que estén dispuestos a dejar los prejuicios sociales para interpretar los personajes con más realidad que humor, y es allí donde actrices como Yescenia Navarro encuentran su espacio.
¿Cómo entró al teatro? Era una inquietud que tenía desde pequeña, y cuando terminé mis estudios universitarios, decidí retomar el tema y tome unos cursos.
¿Cuál fue la primera obra en que actuó? Se llamó "Vota por mí, que mañana te boto a ti", en el teatro La Cúpula, y fue dirigida por Daniel Gómez.
¿Qué personajes recuerda más? Recuerdo mucho a Susana en una obra que se llamó "Se Busca Suegra", una mujer muy pobre que vivía con su suegra; a Kitty, del "Gato con Botas", pero creo que Vanessa, la prostituta de "Juegos Nocturnos" será un personaje que recordaré siempre.
¿Algún actor que le dio algunos consejos? Uff, creo que son tantos los que en su momento me han dado un consejo, pero creo que en mis inicios, Elizabeth Vargas me dio algunos que he utilizado desde entonces.
¿En cuántas obras ha actuado? En 15 obras.
Cuando le proponen un personaje, ¿qué toma en cuenta? Primero, leer la obra para ver si me gusta, y creo que también es muy importante el director y el elenco con quien voy a trabajar.
¿Hubo algún personaje que le dio muchos problemas? Todos son como un parto, lo único es que algunos tienen más tiempo de labor que otros, pero a algunos hay que hacerles cesárea porque no quieren nacer. Creo que el último realizado fue uno de esos, Vanessa no quería salir, pero bueno, al final salió.
¿Qué piensa cuando sale por primera vez en escena? Mucho nervio, mucha tensión, para mí los estrenos siempre me ponen nerviosa porque uno no sabe si al público le va a gustar o no, si todo va a salir bien. Pero una vez te das cuenta que todo va bien, entonces queda disfrutar el papel.
¿Le ha dicho el público algo bueno, malo, chistoso? Jajaja, sí, siempre el público opina y la verdad, eso nos nutre mucho. Recuerdo una vez que hice un personaje de una colombiana gorda que era vendedora ambulante, ella usaba una prótesis para simular la barriga y una señora del público fue hasta el camerino porque ella no podía creer que yo me hubiese engordado tanto desde mi última obra. Eso fue muy chistoso la verdad.
¿Cuál es su método de aprendizaje del libreto? Estudiar, estudiar, estudiar, no hay de otra, en los ensayos uno lo va reforzando, pero igual hay que estudiar en casa. Grabarlo y escucharlo ayuda mucho también".
¿Cuáles obras le gustan:
cortas, de días o de meses? La verdad, prefiero una temporada de un mes, cuando son muy cortas, el público no tiene tiempo de recomendarlas mucho.
¿Qué extraña luego de terminada una obra? Normalmente a mis compañeros de elenco, ya que después de haber convivido por casi dos meses juntos, uno se acostumbra, y afortunadamente siempre he trabajado con gente agradable.