POR 17 años el domingo de Pentecostés había pasado completamente desapercibido para Elvis Núñez. Era un día más de desconsuelo y tristeza, en medio de una historia de maltrato familiar y exclusión. Pero este año el júbilo innundó su corazón por completo en el domingo en el que los cristianos recordaban la venida del Espítitu Santo, sobre los primeros apóstoles y la Virgen María.
Elvis, joven de 17 años, con una sonrisa de "oreja a oreja" y junto a 36 infantes y jóvenes recibieron el sacramento del bautismo el pasado domingo de Pentecostés. "Antes , mi vida era muy triste. No reía y me la pasaba llorando. Pero ahora en Ciudadela me tratan como un rey. Nos llevan a la playa y a la piscina. También estudiamos y aquí está la palabra de Dios. Me siento bien", comparte Elvis con Panamá América, mientras se termina de arreglar su blanca camisa y ayuda a sus amiguitos David Guillén y Abdiel Jiménez. Tenían que estar completamente pulcros, en pocos minutos se dirigirían, de la Ciudadela Jesús y María al templo Abba Padre de Howard, para ser integrados al cristianismo, a través del bautismo.
¿Están contentos? "Como no, señor periodista. En la iglesia están nuestros padrinos esperándonos y el padre David nos va a bautizar. Este es el mejor día de nuestras vidas", dijeron al unísono los pequeños, a unos pocos metros de una valla que nos llamó mucho la atención. Decía : "Porque ellos se merecen una oportunidad".
Los 70 niños, niñas y jóvenes que viven en esta ciudadela eran maltratados. "Si hubieran seguido por el camino que tenían se convertirían en delincuentes, pero gracias a Dios los estamos ayudando aquí en Howard", señala René Quevedo, secretario de la junta directiva de la Fundación ÁMA-ME.
Este organismo, que nace de la iniciativa de la Fraternidad de la Divina Misericordia de los Sagrados Corazones de Jesús y María, es el encargado de mantener en óptimo funcionamiento a la ciudadela.
La fundación está compuesta por hombres y mujeres profesionales, que, al igual que Quevedo, consideran que "jamás han sentido que han hecho algo tan importante como esto".
El secretario de la fundación es un exitoso hombre de negocios, que dedica gran parte de su tiempo a recolectar fondos para esta obra de la iglesia (ciudadela), dirigida por el sacerdote David Trejos. En nuestra conversación con pequeños confesaron que ven al padre David como su papá.
Los niños y jóvenes son cuidados con mucho amor por un grupo de religiosos y religiosas de la Fraternidad de la Divina Misericordia de los Sagrados Corazones de Jesús y María, creada por el padre Teófilo Rodríguez en 1991. También trabajan con ellos laicos comprometidos. Uno de ellos es el hermano Juan Elías, quien hace cinco años hizo un alto en su vida y optó por ayudar a Jesús, "que está presente en estos niños abandonados".
Este religioso de 29 años, es graduado de Ingienería Naútica. A los 24 años tenía todo lo material que un joven podría desear y estaba culminando su maestría. Al sentir un llamado de Dios deja todo "lo superficial" y ahora dedica su vida entera a ayudar a los más pobres entre los pobres. "Pensarían que es una locura, pero estos 5 años de servicio a Dios, han sido los mejores de mi vida", señala lleno de entusiasmo el hermano, mientras celebra jubiloso el bautismo de 37 de sus "hijos".
La santa misa estuvo animada por un coro dirigido por la afamada cantante Mayra Catuy de Colón. Interpretaron canciones de júbilo por Pentecostés.
La noche anterior al bautismo de los 37 nuevos cristianos, se realizó una vigilia de Pentecostés, donde los que serían bautizados dieron sus testimonios. Muchos de sus padrinos lloraron al ver la evolución espiritual y social de sus ahijados.
Estos jóvenes han padecido, a lo largo de sus cortas vidas, historia personales traumáticas, en el marco de un círculo vicioso de abandono, maltrato, drogadicción, alcoholismo, ignorancia e indiferencia.
En el umbral de una nueva vida
De ahora en adelante, los padrinos y madrinas tendrán que velar por el crecimiento espiritual de sus ahijados.