El reconocido Miguel Bosé acudió al programa de su amigo Pablo Motos, en el que, aparte de hablar de música, ante el inminente comienzo de su gira Amo Tour, contó más de su vida privada, una esfera en la que él no suele adentrarse en público.
La paternidad ha variado su estilo de vida. Ahora, de hecho, teniendo su residencia en Panamá, puede trabajar, irse de gira y a la vez estar cerca de sus hijos. “Ha sido por una cuestión de calidad familiar. Estos últimos años los pasé fatal, veía a mis hijos poco y se me partía el corazón. Ahora, viviendo allí, tengo la posibilidad de viajar en el mismo horario tres o cuatro, máximo cinco horas, al lugar más lejano”.
En cuanto a las reglas en el hogar, el artista tiene claros sus valores: “Hay cosas sagradas, para mí la mesa es sagrada, todos trabajamos para comer, una persona que no sabe estar en la mesa, no respeta la comida, y las formas de la convivencia en una comida, hay algo que está fallando. Un niño tiene que aprender que papá está trabajando para eso y que eso es para lo que se va y vuelve, y que tiene que ser respetado”.
El cantante, de 59 años, describió a sus pequeños con humor, dijo que son “cuatro machos alfa, son dominantes y ninguno quiere ceder”, y reveló que en casa juegan a Los Vengadores: “Yo soy Thor”, especificó.
Bosé destacó que “hace cuatro años que no me pongo un neopreno para bucear y me agarro a la barandilla de la escalera cada vez que la bajo. Vivo con miedo, porque cuando nacen los hijos se te van los temores, pero te llegan los miedos, porque dices: ¿Y si los dejo solos?”, aseguró.
Recordemos que el intérprete de “Amante bandido” reside en un edificio de la exclusiva área de Costa del Este, en donde muchas personas y famosos locales ya lo han visto, incluso hace hasta supermercado como cualquier otra persona.