“Ya había trabajado con Milos Forman, con mi segunda película y él me enseñó demasiado sobre ese estilo de actuación, con solo decir "no, no, no, no". Era la película 'Valmont' y todos teníamos trajes de época. Y él me enseñó mucho. Para cuando llegó la película 'The Grifters', tuve momentos donde aprendí a amar la cámara. Especialmente ahora, que todavía hago teatro, aprecio la cámara que está ahí al lado, sin tener que trabajar para que me escuchen porque la atención me llega a mí. Es como si tuviera que invitarla, en vez de sentir que tengo que buscarla”.
¿El miedo más grande que tiene...? “Nunca te lo diría. Ese es mi más grande miedo, exponerlo al mundo entero”.
Ya no se pone nerviosa antes del primer día en una nueva película? “ Yo siempre me siento insegura cuando trabajo. Me acuerdo cuando recién empezaba, que me ponía demasiado nerviosa”.