Palabras de Gloria Guardia con ocasión de la presentación de su última novela Libertad en llamas, durante la Tercera Feria Centroamericana del Libro, celebrada en Granada Nicaragua, del 26 al 31 de octubre del año en curso.
Ante todo deseo agradecer a Julio Valle Castillo la lúcida y generosa interpretación que ha hecho de mi obra "Libertad en llamas". Le reconozco al novelista, al poeta, al crítico literario y al amigo que he leído con profesionalismo y, sobre todo, con afecto, lo que intente decir cuando me enfrenté a la página en blanco. Y es que él, como escritor consciente de su oficio, conoce lo que significa la concepción y redacción de una novela; percibe, como ningún otro, los períodos de soledad y de frustración que nos sobrecogen a los escritores que perseveramos frente a los múltiples desafíos de la creación de un texto literario ; y sabe, como pocos, que nuestro mayor reto es siempre, tal como dijera hace unos años Ernesto Sábato, "dar en una obra finita, una realidad que es fatalmente infinita".
"Libertad en llamas", no es tanto una novela histórica, como un relato mítico donde intento recuperar, a través de la palabra, la fundación de un país que está enclavado en ese imaginario colectivo que nos habla, con un dejo de nostalgia, de los sueños perdidos en los vaivenes de la vida y de la historia. Es un homenaje a la memoria de mi madre, Olga Zeledón de Guardia, quien me transmitió su loco amor por esta tierra; es un tributo a los poetas, a los artistas y a los hombres y mujeres que, durante generaciones, han luchado y derramado su sangre en aras de una Nicaragua libre y soberana. Y es, también y sobre todo, un intento por recuperar palabras olvidadas en el tiempo que acaso nos permiten volver a encender aquel primer fulgor que nos hizo soñar con utopías.
Esta novela, pues, así como "Réquien en Castilla de Oro", de Julio Valle Castillo y como las obras de Lizandro Chávez Alfaro, de Sergio Ramírez, de Claribel Alegría, de Gioconda Belli, de Rosario Aguilar y de muchos otros nicaragüenses y centroamericanos, busca integrarse a las filas de la nueva narrativa latinoamericana, que instaura la sensibilidad de un pensamiento asentado en la contingencia; que cede su voz a la alteridad y al mito; y que, en esa medida, intenta enterrar de una vez y para siempre aquellos metarrelatos a los que nos tenía acostumbrados la Modernidad logocéntrica, donde se sostenía la existencia de un orden temporal, de una verdad objetiva y de una realidad única, estática y representable: ofrendas indiscriminadas colocadas, durante siglos, en el altar de la tradición metafísica occidental y de todas sus categorías epistemológicas, éticas, estéticas y políticas.
"Libertad en llamas", en pocas palabras, busca activar la diferencia por lo que es: la condición común del ser humano y de la creación literaria. Y pretende, al mismo tiempo, afirmar desde múltiples tiempos, voces y espacios, nuestra raíz mestiza americana y nuestra vocación libertaria, a sabiendas de que habitamos en u n continente azotado por la codicia del más fuerte.
Es ese el plumaje que envuelve a "Libertad en llamas". Es un penacho, sí tejido con delirios propios y también heredados. Ojalá estas páginas enciendan en ustedes inquietudes, les devuelvan metáforas, quimeras y alegorías olvidadas y les ofrezcan atisbos de una nueva y luminosa aurora.
Al poeta y novelista Julio Valle, mi admiración y mi agradecimiento. A Melvin Wallace y demás organizadores de la Tercera Feria Centroamericana del Libro, mi gratitud por su empeño en presentar "Libertad en llamas" en la geografía donde se desarrolla. A los dilectos familiares de mi madre, hoy aquí presentes -muy especialmente a doña Gladys Ramírez de Espinosa, ex ministro de Cultura, y a doña Tatiana Raskowski de Chamorro, Alcaldesa de Granada- mis fervientes gracias por su respaldo y por su compañía. Al poeta Ernesto Cardenal, con quien me une una amistad de muchos años y hoy preside el Centro Nicaragüense de Escritores, así como también al centenar de escritores -todos colegas y amigos muy queridos-, que me acompañan esta tarde, mi complacencia por su apoyo y su reconocimiento. A todos ustedes, amigos y amigas, mi correspondencia a su amistad sincera.