Si los australianos ya sentían devoción por Mary de Dinamarca, tras su visita oficial la princesa no solo ha conseguido enamorarles con su carácter cercano y espontáneo, sino que todos se quedarán con esa imagen, la de una de las damas de la realeza más elegantes y glamurosas de los últimos tiempos, guardada en un rinconcito de sus corazones.
Espectacular y radiante serían los dos adjetivos con los que se que definen a la esposa del príncipe Federico de Dinamarca en el baile Starry Starry Night que supuso su despedida por todo lo alto de Australia. La gala, organizada en el Casino Crown de Melbourne por la Alannah and Madeline Foundation, de la que la princesa es patrona, reunió a más de mil invitados de excepción entre los que se encontraban miembros de la alta sociedad de Melbourne, algunas celebridades y altos cargos.

Tras cumplir con su agenda oficial, Mary de Dinamarca y sus mellizos, Vincent y Josephine, de 10 meses, permanecerán en Australia para comenzar unas inolvidables vacaciones a las que después se unirán el príncipe Federico y sus dos hijos mayores, los príncipes Christian e Isabella.
El conocido heredero danés cumplirá con un último compromiso en Vietnam que le mantendrá ocupado hasta principios del mes de diciembre.