Variedades

Enamorándote a ciegas


El amor es un sentimiento tan impredecible... Nunca sabemos de quién, ni cómo, ni cuándo, ni a dónde nos vamos a enamorar, incluso muchas veces lo hacemos de la persona menos indicada. Sin embargo, qué hermoso es sentirse enamorado.
No obstante, con el paso de los años, lo más bello es recordar las condiciones en las que fuimos flechados. Esa situación tan particular en la que Cupido atravesó nuestros corazones, y que muchas veces ha sido buscada, como es el caso de las famosas "citas a ciegas".
Aunque la mayoría de las personas que han tenido este tipo de encuentros afirman haber tenido muy mala experiencia, hay quienes conservan muy gratos recuerdos, como es el caso de Luis. Incluido en una comunidad panameña que se comunicaba a través del internet, una mañana encontró en su correo electrónico el mensaje de una chica que deseaba intercambiar correspondencia con él. Durante muchas semanas los correos fueron y vinieron, hasta que un día la curiosidad los asaltó, acordando en encontrarse en los alrededores de un concurridísimo centro comercial.
Mientras que la chica quedó inmediatamente entusiasmada con Luis, a éste no logró cautivarle la personalidad de su compañera, a pesar de ser "grandota y bonita". Ella iba en plan de romance, mientras que él iba en plan de amistad.
Finalmente, y después de varias semanas, la chica entendió que sólo se trataba de una cita a ciegas, que no necesariamente tenía que terminar en amor. Desde entonces según Luis, son los mejores amigos... Pero, ¿quién dice que una cita a ciegas no puede culminar en amor, aún en las peores condiciones? La siguiente historia es prueba de que sí.
Enrique recuerda el día en que una pareja amiga le propuso ir a una cita a ciegas. El saldría en cuarteto con la mejor amiga de la pareja. Hoy, mucho tiempo después, nuestro protagonista recuerda entre risas cuando llegó al lugar del encuentro... "Sólo hice saludar, y al verme la chica torció los labios". No conforme con esto, el cuarteto caminó un largo trayecto, en el que ella no cruzó palabra. Parecían ser tres, en vez de cuatro.
Ante tan evidente apatía, Enrique decidió preguntarle por qué estaba tan incómoda, si sólo se trataba de salir ese día en compañía de los amigos de ambos. A partir de ese momento la actitud de la chica cambió, incluso terminaron tomando el taxi juntos.
Durante el camino conversaron tanto, que ligaron tan bien, que a la semana terminaron siendo novios. Aquella chica apática y desagradable, resultó ser la más dulce y cariñosa compañera que Enrique jamás haya tenido...


fecha edicion
old id
80205
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América