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Enséñelos a enfrentar los desastres


Cuando en la vida del niño, en la comunidad, suceden desastres, es decir, situaciones inesperadas, de las que es testigo o protagonista, como suicidios, tormentas, huracanes, terremotos u homicidios; sucesos causados por el hombre o la naturaleza, que causan muertes, lesiones o daños a la propiedad o a la persona, a raíz de los cuales queda una situación de incertidumbre, es normal que los niños y adolescentes, dependiendo de su edad, tengan reacciones, demuestren su sentimientos a través de cambios en la conducta.
Lizeyca Villamil, psicoterapeuta, que labora en el Consultorio San Judas Tadeo, y quien formó parte del Servicio de Consejería en situaciones en crisis para Niños y Jóvenes Víctimas de Desastres o Traumas Comunitarios en New Jersey, EU, comparte valiosa información sobre la materia.
Ella enfatiza que el efecto que los desastres tengan en los niños y adolescentes va a depender tanto de los grupos de apoyo como de los recursos psicológicos y sociales que tengan.
  1. Comienzan a orinarse en la cama

  2. Tienen miedo a la oscuridad

  3. Se apegan a los padres de una manera extrema (pudiera querer dormir en la habitación o cama de los padres y al principio, por unos días, hay que dejarlo, hasta que recupere la seguridad en sí mismo).

  4. Cambian patrones del sueño (duermen mucho o sufren de insomnio) y alimentación (pierden el apetito o comen de manera obsesiva y producto de la ansiedad)

  5. Están más activos de lo normal y se muestran nerviosos e inseguros

  6. Pueden estar irritables
    Es importante que el niño pueda expresar lo que siente y lo que vivió, ya sea verbalizarlo o a través del juego, dibujos. Hay que ayudarle en ese esfuerzo por tratar de hallarse un sentido a su experiencia. Es importante que los padres lo tranquilicen verbal y físicamente. Le digan que le aman, lo abracen, le expresen que harán todo lo posible para protegerlo, que les importa, que si quiere llorar o hablar del tema que lo haga con libertad.


Hay que tener presente que éste es un paréntesis y se recomienda que el niño vuelva a la actividad normal (rutina) lo más pronto posible.
  1. A esta edad también tienen conductas regresivas, como chuparse el dedo

  2. Se muestran irritables

  3. Lloran mucho

  4. Tienen miedo a perder las figuras paternas o figuras cercanas a ellos

  5. Pueden somatizar sus temores (dolores de cabeza, dolores de estómago, fatiga)

  6. Presentan dificultades en la escuela y se rehúsan a asistir a ésta (por temor a que en casa durante su ausencia se repita la vivencia negativa o les vaya a pasar algo a sus padres, hermanos)

  7. Pueden tornarse agresivos y rebeldes en casa y en la escuela


Se aconseja no presionarlo, pero exhortarlo a verbalizar sus sentimientos a hablar acerca de lo que pasó, a expresar sus dudas.
En la escuela es importante que se reconozca que el niño ha pasado por un evento traumático, por lo cual los maestros deben ser más tolerantes y flexibles.
  1. Pudieran mostrarse más rebeldes de lo normal.

  2. Experimentar cambios en el apetito y sueño

  3. Mostrarse con mucha o muy poca energía

  4. Hacer cosas riesgosas, sin importarle con su seguridad y la de otros


  5. Se recomienda que regresen a su rutina lo antes posible. Y que los adultos sean más tolerantes con respecto a sus expectativas en cuanto a rendimiento académico. También, que el niño pueda ser parte de la restauración de la comunidad y de lo que perdió.
    Villamil recalcó que es importante que a los niños se les esté monitoreando la conducta y hay que ser pacientes, pero, si se nota que tiene comportamientos fuera de lo normal por un tiempo muy prolongado (semanas que no duerme o no come, sus dolores físicos van en aumento) o actitudes suicidas, ha de referirse a un profesional de la salud mental.

  1. Heroica: A raíz del evento. Cuando todo el mundo apoya. Abunda el comportamiento altruista con el/la/los afectados.

  2. Luna de miel: Primeras semanas. Todavía se muestra la solidaridad y se habla del tema en la comunidad.

  3. De la desilusión: A partir de los dos meses hasta un año o dos años después: Es cuando la gente se pone resentida porque les han olvidado, sienten que no les importan al gobierno y al resto de la sociedad. Se sienten engañados.


  4. Comience una dieta baja en grasas saturadas, comunes especialmente en la carne de algunos animales, aves y los aceites de palma y coco.
    Añada a su dieta alimentos ricos en grasas monodesaturadas como el aceite de oliva, canola y algunos alimentos marinos.
    Consuma alimentos que contienen grasas polidesaturadas que se encuentran en plantas y alimentos marinos. El aceite de cártamo (safflower oil) y el de maíz, (corn oil) son ricos en este tipo de grasa.


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169796
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América