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Entre la intimidad y el amor


Cuando estás enamorado, te sorprendes a ti mismo mirando a los demás con ojos distintos; te vuelves generoso, compasivo, bondadoso, e inevitablemente, los demás comienzan a reaccionar para contigo de la misma manera, y no tardas en comprobar que vives en un mundo de ternura que tú mismo has creado. El amor humano perfecto es difícil de encontrar. Parece que tenemos pocos modelos que nos sirvan de ejemplo. Sin embargo, las conductas que parecen acrecentar el amor son consistentes, observables y susceptibles de estudio. El amor se vive cada día de nuestra vida como un amante dedicado.
Significa ser sensible a la vida, a las cosas y a las personas; es tener sentimientos hacia todo y hacia todos, sin excluir nada ni a nadie. Piensa en alguien cuyo amor desees. ¿Quieres ser alguien importante para esa persona y que te ame y se preocupe por ti de una manera especial? Si es así, ten cuidado, abre tus ojos y comprueba que estás cometiendo la necedad de controlar tu conducta, tu crecimiento y tu desarrollo de forma que los demás se acomoden a tus propios intereses. Danzarás al son de la otra persona, del mismo modo que exiges que los demás dancen a tu propio son si desean ser para ti algo especial. Merece la pena pagar tanto por tan poco. Pretender ser especial para alguien significa, perder la propia libertad. Significa que no puedes ser feliz sin la otra persona, que no puedes vivir sin él o ella. Cuando te aferras a alguien desesperadamente, lo que le ofreces a la otra persona no es amor, sino una cadena con la que ambos, tú y la persona amada, quedan estrechamente atados. El amor sólo puede existir en libertad. El verdadero amante busca el bien de la persona amada, lo cual requiere especialmente la liberación de ésta con respecto a aquél.
Cuando dos individuos separados deciden establecer una relación íntima, están uniendo dos mundos diferentes y por eso, no solamente están aportando a su unión los aspectos que tienen en común, sino también sus diferencias. Y son las diferencias las que seguirán estimulando su crecimiento como pareja. Es en este espacio donde crece la intimidad.
El amor y la intimidad tienen muchas etapas y cambian con frecuencia. No sólo existe la luna de miel del primer encuentro íntimo, habrán otras muchas: la luna de miel del primer hijo, del pago de una casa, de la primera promoción laboral importante, del crecimiento de la familia, y la de envejecer juntos. Cada una de estas etapas serán nuevas y crearán niveles más profundos de intimidad. Por eso es importante que la pareja esté abierta al cambio.
La intimidad también abarca el aspecto sexual. Hay una necesidad sensual de estar cerca de la persona amada, de hacer contacto físico con ella, de abrazarla y de tenerla cerca. Para esto necesita que la persona se armonice con su propia sexualidad. Lo primero que debe hacer es sentirse cómoda con su "yo sexual" antes de abrirse sexualmente a la otra persona. Esto se refiere a la gratificación sexual que lo pueda hacer sentir satisfecho por el simple hecho de estar sintonizado en el mismo espacio con la persona amada. En su forma más sublime, es el deseo profundo de fundirse totalmente con la otra persona. Es la más alta expresión de amor que combina todas estas manifestaciones positivas: cuidar, dar, compartir, fomentar, confirmar, aceptar, ceder y asumir. La sexualidad, cuando es expresión de un verdadero y auténtico amor puede ser la unidad humana fundamental.
El amor y la intimidad requieren de cierta expresión verbal. Con mucha frecuencia suponemos que la otra persona o personas saben lo que estamos pensando o sintiendo. A menudo nos sorprendemos cuando descubrimos que esto no es verdad. Es responsabilidad del amante tratar de llegar al corazón de la persona amada: una palabra, una nota, una flor, un poema sencillo, pueden llevar el tan necesitado mensaje de confirmación de amor. El buen diálogo conyugal supera las crisis que aquejan a la pareja y mejora cada vez más sus relaciones íntimas.
Es alarmante cuántas personas usan a los demás en nombre del amor: padres que usan a sus hijos, los hijos que usan a sus padres, esposos que usan a sus mujeres, etc. El uso se convierte en abuso. Es una burda manipulación. Usan a los demás para afirmar su propio ser y valor. Por ello, es que el amor se ha convertido en un concepto tan aterrador y cuestionable. Se usa tan a menudo para violar y no para estimular. La explotación, es una relación, no importa cuánto racionalicemos sobre ella.
Pregunta: ¿Cómo define usted el "diálogo de los cuerpos"?
Respuesta: El "diálogo de los cuerpos" no es más que la relación genital entre la pareja.
Este diálogo requiere de delicadeza y de una preparación previa que sea gratificante para ambos.
Es una técnica y un arte en que se debe acceder gradualmente, cuidando en no vulgarizarlo, mediante la conservación de un ambiente erótico por el mayor tiempo posible.
Pregunta: ¿Qué es más importante, la pareja o los hijos?
Respuesta: El dilema si se debe ser primero esposo o esposa, padre o madre, pues un rol no excluye al otro, sino que ambos se complementan.
(gemiliani@cwpanama.net)


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172669
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América