EL SIGNIFICADO de las telenovelas ha cambiado en el último lustro. Han aparecido muchas producciones que se alejan del melodrama y el llanto, dándole paso, con alfombra roja incluida, a historias cargadas de humor, magia y juegos. El mejor ejemplo es el que está captando desde hace dos semanas la atención de los panameños a las seis de la tarde: Chiquititas 2006.
Tuvimos la grata oportunidad de llenarnos un poco de esa magia que está en cada capítulo de Chiquititas al conversar media hora con su protagonista. Jorgelina Aruzzi es una argentina sencilla, modesta, carismática y con muchos sueños. Desde hace nueve, años está felizmente casada.
Jorgelina tiene una función muy complicada, pero a la vez extremadamente satisfactoria para un actor. En Chiquititas interpreta dos papeles a la vez. Lo más difícil es que uno representa el bien y el otro el mal. "Tengo que darle vida a Magalí y a Lilí. Ellas son completamente distintas, y yo lo veo como si estuviera entre la primavera y el otoño", destaca la actriz. Esta comparación tan rara no resultaría extraña para un fanático de este programa, ya que en él, se puede ver que Magalí es la personificación de la angustia y la tristeza. En cambio, Lilí es una payasa que simboliza la alegría, ternura y candidez.
Hablemos un poco de la trama. Sagaz, lúcida y de mente brillante, Magalí es la empresaria exitosa que su padre siempre soñó. Golpeada por un duro revés que le quitó lo más preciado que tenía, decide recuperarlo creando un personaje, Lilí.
Es curiosa, metida, justiciera y soñadora, no tiene miedo de meterse en problemas con tal de alcanzar su objetivo.
Su llegada al hogar sumará aventuras, locuras y situaciones disparatadas, que conquistarán a los chicos.
Con sus ocurrencias y chupetines, es capaz de cambiar lágrimas por sonrisas y transformar sufrimientos en esperanzas.
Jorgelina confesó que tienen planeado empezar una gira por todos los países de Latinoamérica, donde esta telenovela ha sido un éxito rotundo. Por esto, Panamá está en la lista, pero no sabe cuál es la fecha exacta en que visitarán el país.
La actriz de 32 años de edad está consciente del importante papel que juega, ya que los niños la ven ahora como un modelo. "Trato de mantener mi vida privada en bajo perfil, ya que los niños me miran mucho y no hay nada más desagradable que decepcionar a un infante. Pero mi vida siempre ha sido tranquila y ejemplar", señala Aruzzi.
Como parte de la producción Chiquititas 2006, han creado un disco compacto llamado 24 horas. "Contiene 15 temas y la calidad del CD es impecable. "Si bien yo soy actriz y no cantante, me ayudaron a transmitir con mi voz esa dulzura característica de todos los capítulos de Chiquititas", destaca Jorgelina.
Según la intérprete de Magalí y Lilí, el haber grabado este disco fue uno de los tantos regalos que le obsequió Chiquititas. "Cuando lo escucho me emociona mucho porque nos quedó divino. Claro.. tenía que quedar así, ya que se hizo con mucho amor", señala la actriz.
Este CD estará pronto en el mercado panameño, como uno de los planes a corto plazo de la producción de la telenovela.
Antes de trabajar en Chiquititas, Jorgelina se caracterizaba por trabajar en comedias de televisión y teatro. "Cuando termine la producción de esta telenovela infantil, me tomaré un descanso merecido, y luego lo que me depare el destino. Sabes algo, no me quiero causar un dolor de cabeza pensando en el futuro", dijo mientras se reía.
Entre la primavera y el otoño
Dentro de los pasatiempos de esta polifacética actriz, están tejer, nadar, cuidar sus plantas, bailar, caminar, andar en bicicleta y pasear con sus amigas, quienes abundan en su vida.