Para no ser como una cometa a la que se le ha roto el hilo y es juguete del viento, hay que aprender la relación entre el ritmo de la respiración y las emociones.
Este aprendizaje facilita el tránsito de las personas por la vida y les ayuda a lograr su plenitud.
Precisamente dotar de las herramientas que ayudan a usar la respiración a favor y valorarla como herramienta fundamental en la búsqueda de la autorrealización es parte del cometido de la Fundación el Arte de Vivir.
Con centros en más de 140 países del mundo, esta ONG está desde 1982 transformando la vida de las personas. A la fecha ha capacitado a más de dos millones de personas en áreas importantes que han producido impacto positivo en ellas.
Pam Brockman, Joanna Cruz y Sandra Cumberbach, representantes de la Fundación en los Estados Unidos, Costa Rica y Panamá, respectivamente, informan sobre las bondades que se derivan de los conocimientos que se adquieren asistiendo a las capacitaciones que a través de cursos, seminarios, charlas, talleres y otros (uno de ellos programado precisamente para celebrarse del 4 al 9 de julio en nuestro país), ofrece en sus centros la ONG.
"Son tan importantes porque nos dan las claves para tener éxito en la vida. Exito en cada nivel de la vida: en el trabajo, en la vida personal, en la vida familiar. Con todas las relaciones y también en la vida espiritual. Es decir, podemos realizarnos completamente hasta la plenitud", puntualizó Brockman.
Ahora bien, añade la entrevistada: "muchas organizaciones prometen algo así, pero lo que el Arte de Vivir ofrece es muy distinto. Es práctico son técnicas de respiración y conocimientos que ayuda a vivir en el mundo con todos los problemas, pero sin ser destruidos por el mundo". Y es que, explica, "jugamos con los problemas, pero los vemos más bien como aventuras y oportunidades".
"El gran secreto", insiste, "radica en la respiración". Pero, expresa: "Así como muchas personas se olvidan que tienen cabeza hasta que tienen una jaqueca, nos olvidamos de respirar hasta que tenemos una gripe y no podemos respirar".
Para el investigador social, el problema de las bandas y agrupaciones con estas características es de todos, puesto que afecta a la sociedad por igual y no puede ser visto como algo aislado. Y su génesis radica en factores económicos, sociales, políticos, educativos.
Marta de Moscoso. "El problema de la delincuencia no se limita a El Chorrillo, sino que es un problema nacional y se debe a la falta de seguridad. Pagamos impuestos y los policías nunca llega cuando se le necesita".
Luciano González. "No creo que El Chorrillo sea más seguro ahora que en otra época, por el contrario, la violencia es mayor. Ahora roban de día, de noche, sin ningún temor y la excusa que más se utiliza es la falta de empleo".
José Artola. "Yo vivo en El Chorrillo y la verdad es que eso no se aguanta. Lo peor es que antes le robaban sólo a turistas, pero ya el descaro es tan grande que no sabemos si quienes te saludan son los te roban”.
Julio Ruíz. "Cada vez se pone más caliente, lo que aumenta el temor incluso de quienes viven en El Chorrillo. No todas los que allí viven son malos, hay muchas familias humildes que quieren mejorar su situación".
Ariel Rodríguez. "La delincuencia no ha bajado. Antes los maleantes asaltaban a gente que no era del sector, pero ahora no discriminan. Pero la verdadera violencia de El Chorrillo son las guerras entre las pandillas".
Rogelio Nix. "Yo sí creo que en alguna medida ha bajado la criminalidad, ya que allí se ha mudado gente que viene de otros sectores. El nivel de delincuencia siempre va a mantenerse en el lugar que sea".