Sin embargo, con la ayuda de su esposa logramos reunir a Ricky Ramírez, tecladista de Son Miserables, con sus dos hijos, en su estudio de grabación.
La primera impresión que da es la de un hombre serio, concentrado en su trabajo, pero su semblante cambia al ver a sus hijos, Stephanie de 16 años y Felipe de apenas cinco meses. El afamado tecladista de Son Miserables y propietario de uno de los estudios de grabación más importantes del país, se convirtió en padre a los 24 años. "Al principio fue un poco difícil porque no tenía mucha experiencia, pero poco a poco fui aprendiendo con aciertos y errores. Mi esposa fue de gran ayuda", señala con satisfacción.
Agrega que la experiencia con Stephanie le ayudará a ser mejor con el pequeño Felipe, "aunque con algunas diferencias de género, pero definitivamente, Felipe ha salido ganando". Lo más difícil de tener una hija de 16 años, ha sido aceptar que ya no es una niña, darse cuenta que ha crecido y tiene sus propias inquietudes, precisa Ricky.
"No es fácil aceptar a veces que ella tiene sus prioridades, que prefiere salir con sus amigos que con la familia, que se siente inclinada por seguir la moda y decidir sola su vida".
El destacado tecladista sostiene que "si se ve la música en base a la farándula, la familia queda en segundo plano, pero para mí esto es una profesión y un negocio, de lo cual mi familia forma parte integral".
Añade que a veces se pelean, pero dejan que las cosas se calmen y si ella tiene la culpa pide disculpas, e igual hace él.
"Yo le cuento mis problemas, porque él sabe escuchar. Me dice... bueno, en mis tiempos se hacía esto o lo otro y ahora tú puedes hacer esto o lo otro".
Con la llegada de su hermano, Stephanie dice que su papá está aún más pendiente de la familia; "sale de casa un poco más tarde para compartir con ellos y llega más temprano. A veces cuando llega Felipe ya está dormido, pero aun así, él entra a verlo y le da un beso. No se duerme sin ver a su hijo".
Además, su tiempo libre se lo dedica a su familia, van al cine, a la playa o simplemente de paseo para compartir, puntualiza la orgullosa hija.