Variedades

Entreguen mucho amor a sus alumnos

Aprender puede ser divertido y el empeño que ponga el educador, en este intercambio de doble vía, es fundamental para que el proceso se lleve a cabo de la mejor manera y todos se beneficien del mismo.


SU META diaria es "lograr una sonrisa donde hay dolor, dar compañía donde hay soledad y crear un mañana con nuevas ilusiones".
Hace cuatro años se dedica a la amorosa tarea de tratar de que los pacientes del Hospital del Niño que están hospitalizados continúen mediante módulos su educación.
Su nombre es Virginia Ramírez de Evans y nos prometimos entrevistarla desde hace unos meses cuando estábamos cubriendo una donación de equipo al hospital por la Fundación Ronald Mc Donalds y la observamos cómo con tanto amor compartía su saber y su tiempo con los enfermitos, los cuales, ahora nos cuenta, le enseñan diariamente grandes lecciones de fortaleza, templanza y optimismo para enfrentar sus circunstancias especiales.
Con motivo del Día del Maestro, que se celebra hoy, decidimos que era el momento para ubicar a esta dama. Vía telefónica iniciamos la entrevista, que completamos personalmente el sábado en su hogar, pues los fines de semana "la escuelita" del hospital no opera. Nos impresionó su modo de ver la vida: siempre con optimismo, con sentido de compromiso hacia los demás y mucha gratitud hacia Dios.
Explicó cómo coordina con los maestros de cada niño, para darle seguimiento al plan de estudios y después organizar sus lecciones y terapia educacional.
Acudir a su cita diaria en el nosocomio es prioritario en su agenda vital y una misión que cumple voluntariamente y sin otro pago que la satisfacción de compartir y motivar a niños que a veces están meses hospitalizados sufriendo quebrantos de salud.
"Laboré 28 años como docente y siempre me llamaban la atención los casos en que los estudiantes por accidentes o enfermedad tenían que interrumpir sus estudios".
Se prometió que al jubilarse (en vez de quedarse en casa aburrida o quejándose de achaques a veces imaginarios y producto de no haber programado qué hacer con el tiempo de ocio) se dedicaría al voluntariado, específicamente a algo relacionado con la docencia, que es su pasión.
"Me gusta mi carrera. Creo que Dios me dio este tiempo extra que gané al jubilarme con la ley especial, para que siga haciendo lo que más me gusta", expresa una entusiasta Virginia, quien califica la experiencia de maravillosa y enriquecedora, pues los mejores maestros son los niños.
Anhelantes esperan cada día este encuentro en las instalaciones adaptadas para este propósito por la Fundación Ronald Mc Donalds, en solidaridad con las Damas Voluntarias del hospital, cuya presencia en cada sala siembra esperanzas y demuestra que servir genera dividendos intangibles.
A los niños se les hace corto el tiempo que pasan revisando las tareas, haciendo álbumes, armando rompecabezas, cantando, leyendo cuentos, hablando sobre algún tema de interés o relatando anécdotas personales.
Según como se sientan de su enfermedad están más o menos activos y animados, pero, por lo general, al despertar esperan con ansias que el reloj marque las 9:00 de la mañana. Luego de desayunar, de ser bañados, tomar sus medicamentos, haber sido cambiados de ropa y visitados por el doctor, están listos para un nuevo día de lindas experiencias en "la escuelita", donde amorosa les espera Virginia.
Tiene claro que los niños son la fuente de inspiración para que todo maestro se esfuerce por mantener viva la llama que hace que el individuo trate de subir la montaña hacia la auto realización personal y evadir los abismos de la vida.
Con el programa, el Hospital del Niño reafirma su compromiso con el derecho del niño a la salud, la educación y el juego.
El aprendizaje no tiene por qué que ser una experiencia cansona, pasiva, memorística, ni encasilladora.
La Licda. Marina Peña en su libro "El Maestro del Siglo XXI", enfatiza que el docente debe ser un líder potencialmente positivo, consciente de expectativas de su grupo y se esfuerza por ser un facilitador y motivador entusiasta, respetuoso, íntegro, amoroso, justo, comprensivo y que fortalece la autoestima de sus alumnos.
Cooperación, alegría, calidad humana, iniciativa, creatividad, empatía, respeto por la dignidad humana, habilidad para descubrir el potencial que hay en cada alumno y capacidad de liderazgo para comprometer a los otros estamentos sociales en la tarea educativa, son otros atributos que debe tener el docente, según Javier González, creador del Método abcdeespañol para la enseñanza de la lecto-escritura y la gramática, con el cual se ha alfabetizado a más de medio millón de personas en Latinoamérica y que se usa desde este año en nuestro país también en el primer grado.
Ambos abogan por una educación inclusiva y comprometida con quien debe ser el objeto y sujeto de uno de los procesos más importantes de la sociedad.


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176516
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América