¿Quién no ha escuchado alguna vez sobre aquellos padrinos que solo ven a sus ahijados el día de su bautizo? Y qué decir de los que solo hacen acto de presencia durante los cumpleaños o las navidades.
Muchos niños suelen ver a sus padrinos solo como una figura que les proporciona obsequios, sobre todo, durante las celebraciones de fin de año.

"El rol del padrino no es regalar nada. Su rol es darse así mismo, comprometerse con la vida de la persona que se ha bautizado", recalcó el sacerdote David Cosca.
Este título implica una gran responsabilidad y siempre se deben tomar en cuenta diversos aspectos a la hora de escoger a quienes desempeñarán este papel en la vida de tus hijos. "Los padrinos escogidos de los papás deben se personas que conozcan bien a la familia", señaló el sacerdote panameño.

Este dato es fundamental, ya que el lazo que una a los padres y padrinos permitirá que estos tengan interacción constante con sus ahijados y que se involucren en las diversas facetas de su vida. "Deben sentirse muy comprometidos a acompañar la criatura bautizada, además de orientarlo, dirigirlo, aconsejarlo y estar presentes durante toda su vida cristiana", agregó el religioso.
El padrino siempre debe realizarse una autoevaluación preguntándose si es una figura activa en la vida de su ahijado y si más allá de lo material, cumple brindando apoyo espiritual y orientación.

Los padrinos deben también orar por el ahijado a través del camino de la fe, ayudarle a aprender más acerca de la fe cristiana y, sobre todo, procurar ser modelos positivos dentro de sus vidas.
¿De dónde nacen?
De acuerdo al padre Cosca, los primeros paganos que se fueron bautizando tomaban un curso que se llamaba catacumenado, que era una especie de catequesis donde recibían toda la información de la evangelización para -entonces- poder entrar a la comunidad cristiana.
"Los acompañanba una persona que era testigo de que se estaban formando. Esos acompañantes se llamaban padrinos, que eran los responsables de la fe de esos catecúmenos. El día de su bautismo eran los que atestiguaban que se habían formado bien y estaban listos para ser cristianos", explicó el sacerdote.