R umiar vacíos, anidar miedos en mente y corazón, poner barreras, elegir sufrir, atenta contra la salud física y espiritual, impide crecer y disfrutar de la vida y de esos momentos que parecen pequeños instantes pero a la larga son grandes tesoros.
También es como una piedra en el camino quedarse arrinconado, soñando, sin hacer nada para alcanzar los sueños.

Lo mismo puede decirse de llevar en el equipaje pensamientos y sentimientos negativos, que frenan y envenenan.
Porque nadie, excepto tú mismo puedes decidir qué pensar, qué sentir y cómo actuar, si tomas el control de tu mente, es potestad tuya elegir tu destino y ser feliz, feliz a pesar de los demás, feliz a pesar de que el mundo se empeñe en querer trazar tu ruta. Recuerda, tú eres el timonel de ese gran barco que es tu vida.

Mensajes conducentes a los análisis previos brotaban de los labios de alguien que así como maneja las palabras, maneja el pensamiento, las emociones y la energía: Papá Jaime.
Papá Jaime, quien ha ayudado a más de 65 mil personas, especialmente jóvenes, a lograr catarsis, reconstruir su vida, descubrir su misión y gozar del placer que hay en dar amor al prójimo, escuchar con empatía y sembrar esperanza, luz, armonía, paz, felicidad, en una sociedad donde miles de gentes de todas las latitudes claman a gritos por respeto a su integridad física y mental, por amor y espacio.

Es que, “no estamos hechos para sufrir. Pueden desprenderse de esas cadenas mentales que los hacen sufrir”, afirmó el motivador colombiano.