Las provincias de Herrera y Los Santos que comprenden a la Península de Azuero pertenecen al "Arco Seco de Panamá. Según los científicos en esta región del país es donde menor cantidad de lluvia se da durante la estación lluviosa. Y es donde mayor se prolonga la estación seca, que algunos llaman verano, ocasionando sequías prolongadas.
El paisaje que presenta la región de Azuero durante los meses de diciembre, enero, febrero, marzo y abril, es desolador. Un paisaje color ocre oscuro se ve por doquier, especialmente en la sequedad de la vegetación y la disminución o desaparición de las corrientes de quebradas, arroyos, riachuelos y hasta ríos que antes eran caudalosos.
A todo este paisaje agreste Azuero se embellece para esta época y es que "Madre Natura" no los olvida del todo porque durante está temporada van apareciendo flores, de color intenso con las que la planta atrae a los insectos, colibríes, mariposas polinizadores de su habitat, habiendo de esta manera la reproducción de muchas plantas conocidas en esta región especialmente las que mayor diversidad morfológica presentan.
En Azuero existen muchas plantas hermosas que se lucen en sequía por su belleza, sin embargo, no solo se manifiesta en sus formas y dimensiones, sino también en las flores de las que se valen para continuar su evolución. Nos referimos al Guayacán y al Roble. Es increíble que estas plantas, de troncos y ramas un tanto áspero, puedan despegar tan variadas, espectaculares y delicadas flores durante los meses más cálidos del verano, a pesar de los secos y extremados calores en que viven.
Del Roble azuerense resaltamos su hermosa flor comparada con las rosadas mejillas de la Madre del Cielo, la Virgen María. Es una flor de un color rosado increíblemente hermoso, el cual es atraído por millares de insectos polinizadores.
¿Y que decir del Guayacán nativo de esta región ? Su flor de color amarillo oro, es la envidia de la paleta del mejor pintor. Mencionamos la campanilla veranera, de color púrpura, como la túnica del Nazareno. Es común ver en esta época en potreros de Azuero kilómetros alfombrados de esta flor que proviene de una planta rastrera que se tupe por donde pasa y hace que el espectador pueda deleitar sus pupilas al amanecer antes de que salga el sol, repetimos, con una alfombra morada. Al salir el sol esta se cierra y prácticamente no se observa.
La hermosa flor color carmesí intenso, es la que nos proporciona el "acacio" ; esta dura un poco más ya que la vemos brotar a finales de diciembre y aún en julio todavía luce lozana, matizada ahora de tres colores, que son : el naranja subido, el rosado y el carmesí, es una belleza de verano, muy visitada por mariposas y colibríes.
También nos deleitan durante el verano los "buqué de novias", planta típica de los portales azuerences. Es muy común ver los jardines de las casas en esta región con esta singular planta que posee diminutas flores entrelazadas formando como un verdadero ramo para la novia, pensamos que de allí deriva su nombre. Algo que le da vida esta planta en un jardín es la cantidad de ramos rojos que se puede ver saliendo de una ramaje color verde oscuro y limón, es increíblemente bella está planta en verano.
Otra que no necesita de la lluvia para resaltar toda su belleza es la Orquídea "Venia Teres2, hermoso ejemplar de jardín, se siembra donde quiera y como quiera, no necesita tantos cuidados maternales como el resto de las orquídeas, que son delicadas de cultivar.
El Heliotropo, otra flor veraniega. Su color es tan blanco como las plumas de la paloma del Espíritu Santo. Vea la foto y disfrute esa combinación de blanco puro, reposando sobre hojas verdes oscuras.... ¿verdad que es divina ?.
La flor de el maracuyá, a mi en lo personal me parece algo fuera de serie, dijera que es como parte de una escenografía para una película de otro planeta.
Hay muchas más flores de nuestra querida Península de Azuero ; esa que le dicen "Arco seco de Panamá" ; pero por cuestión de tiempo y espacio no caben hoy. Solo debemos recordar que vivimos en un mundo donde los recursos son finitos, por eso debemos asegurar el uso sostenido de la naturaleza, no destruyamos ni pongamos en peligro nuestra existencia futura porque podríamos afectar a los animales, las plantas y flores maravillosos como las que hemos hablado, pero sobretodo a los seres humanos sin importar raza, sexo o edad.