“Sí. Volví, pero igual llegué a tener la fantasía de colocar un aviso de publicidad en la revista Variety que anunciara "Gracias por los 40 años, adiós", para no volver nunca más. Pero después, pasé por dos divorcios y pérdidas de la vida que no me permitieron renunciar.
No tenía suficiente dinero. No podía decir 'adiós', porque necesitaba cierto ingreso económico y esto es lo único que sé hacer. Y por eso, nunca pude publicar aquel aviso de despedida, pero al menos dejé de ser un actor-céntrico.
Dejé de buscar trabajo, ya no traté de producir cine, ni ofrecí proyectos. Me fui. Ahora acepto trabajos solo por dos razones: una es cuando soy un idiota si lo rechazo, como el rol de 'The Lightkeepers'. Y la otra razón es el dinero. 'Poseidon', que fue una porquería, la acepté porque estaban dispuestos a pagarme el mismo salario que yo solía cobrar antes”.