Una piel radiante denota cuidado y salud. Pero el clima y algunos factores genéticos provocan que algunas personas sufran de resequedad en la piel.
Y, aunque se presenta con mayor frecuencia en la etapa adulta, no es un secreto que hombres y mujeres en edades comprendidas entre los 30 y 40 años también la padecen, porque la piel pierde humedad y puede agrietarse, exfoliarse, irritarse o inflamarse. Además, los baños con jabones fuertes pueden contribuir a que el mal se incremente.
Para lograr que esta permanezca humectada, es ideal el uso de ungüentos (como vaselina), cremas o lociones de 2 a 3 veces al día. Las cremas humectantes no deben contener alcohol ni aromas.