Despistes y olvidos que se hacen cada vez más frecuentes pudieran ser la edad, pero también señales de Alzheimer.
Siete escalones tiene la escalera hacia el olvido y la persona afectada va dando pistas que se ignoran. El Dr. Neal Sampson detalla algunas características de cada fase.
En la primera etapa la persona está aparentemente normal: no hay expresión clínica de la enfermedad.
La segunda, que se conoce como la etapa de deterioro cognitivo muy leve, la persona está olvidadiza. Es diferente a como solía ser (hay que descartar ansiedad o depresión) y mantenerla bajo vigilancia.
En la tercera, la de deterioro cognitivo leve, se presentan mayores problemas de olvido y es posible que la pareja, hijos o compañeros de trabajo empiecen a darse cuenta de que ya la persona no es la misma.
En la cuarta etapa, la persona ve sus capacidades mermadas y no se siente capaz, por lo cual comienza a aislarse. Sus compañeros de trabajo notan mayor deterioro en la memoria y puede ser que la desplacen.
La quinta etapa, de demencia temprana, no se la debe dejar sola porque constituye un riesgo para sí y los demás. Dejan encendida la estufa, abren la llave del tanque de gas y no encienden la estufa, se les olvidan las llaves, pierden capacidad para seleccionar la ropa adecuadamente y necesitan ayuda. Es recomendable que ya no vivan solos.
En la sexta etapa, de demencia intermedia, presentan dificultades de lenguaje, olvidan el nombre de las personas más allegadas, tienen problemas de incontinencia urinaria.
La séptima etapa, de demencia tardía, a los problemas de incontinencia urinaria y fecal se suman el de inmovilidad (porque pierden capacidad de trasladarse) y complicaciones (úlceras, problemas respiratorios, neumonía). Hay que ponerles tubos tubos, porque no pueden deglutir el alimento y se les va para los pulmones y se infectan y después de un año se produce el deceso.