En momentos en que la sociedad clama amor, paz y justicia, llega a Panamá Turandot, donde Liu se sacrifica por amor. Por amor a su amo, enseña a la Princesa Turandot, la "de corazón de hielo", que el camino a la felicidad tiene que estar empedrado de amor y no de guijarros, presunción, prepotencia, odio, amargura, lágrimas...
Dos días antes del Día de San Valentín, de que le digas a ese ser especial "te amo", con flores, canciones, cenas, regalos, con besos, abrazos y otras manifestaciones físicas y materiales, Liu, la esclava fiel, en el Teatro Anayansi exhalará su último suspiro; pura, pero plena de amor por Calaf, cuyo nombre, precisamente por amor y para salvarle la vida, jamás pronunciará antes de suicidarse.
Tampoco Turandot dirá el nombre de Calaf.
¿Cómo decirlo? Sería entonces en vano el sacrificio de Liu. No lo será. Como la primera vez que se presentó Turandot, en 1926, dos años después de Giacomo Puccini falleció, sin culminarla, pero puesta en escena por Arturo Toscanini, así, en ATLAPA, este jueves la princesa del corazón gélido hervirá de pasión, porque Liu le enseñó que alimentar el odio no paga bien. Fue así como después del beso con el que Cadaf, el Príncipe hijo de Timur, deshieló el témpano que era el odio que cubría su corazón, cegado por la venganza que alimentó Liu por años, ella no atinó a decir nada más que "Padre, sé el nombre del extraño, su nombre es AMOR".
El estreno y única presentación de Turandot en Panamá será mañana jueves 12 desde las 7:00 p.m.
Son 120 personas (más del 90% panameños, un elenco de 10 personas, el coro y la comparsa-30 y 15, más otros tras bastidores).