La boda del príncipe de Asturias celebrada ayer en Madrid, se desarrolló en tres escenarios, sin contar con el decorado propio de la capital española: la Catedral de la Almudena, el Palacio Real y la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, protectora de la familia real.
La Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid fue el marco principal del enlace del príncipe Felipe, heredero de la Corona española, con la ex periodista Letizia Ortiz Rocasolano, ante unos 1.600 invitados.
Por su parte, la Virgen de Atocha, protectora de la familia real desde 1643 por decisión de Felipe IV, está situada muy cerca de la estación de trenes de Atocha, uno de los blancos de los sangrientos atentados en los que el pasado 11 de marzo perdieron la vida 191 personas.
En tanto, eregida como la antigua residencia oficial de los soberanos españoles y sólo utilizada ahora para ceremonias de Estado, el Palacio Real fue el escenario del banquete nupcial, servido en en el Patio del Príncipe, así como en las galerías anexas del primer piso.