Su "capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria" constituyen la motivación del fallo leído por el secretario permanente de la Academia, Horace Engdahl.
Engdahl reconoció que había sido una de las decisiones "más meditadas" que esta institución ha tomado nunca.
Con la elección de Lessing, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2001, la Academia vuelve a optar por un nombre inesperado, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, cuando el turco Orhan Pamuk, el principal favorito, se llevó el premio.
Críticos y editores habían ido elaborando una lista oficiosa en la que aparecían como favoritos autores como el italiano Claudio Magris o el estadounidense Philip Roth.
Entre los representantes de la cultura catalana se soñaba con la posibilidad de que el premio recayese en Pere Gimferrer o Baltasar Porcel, sin que esto llegase a influir en las quinielas internacionales.
El primero en reaccionar fue el autor italiano Umberto Eco, que estaba presentando la edición alemana de su libro "Historia de la fealdad" en el "Blaue Sofa" de Bertelsmann.
"Es una buena autora con una gran alma literaria. Merece el premio sin duda", dijo Eco con cortesía, pero sin querer profundizar mucho en el tema.
"Sin embargo, es extraño que el premio lo vuelva a ganar un autor de lengua inglesa tan poco tiempo después de Harold Pinter", agregó el autor de "El nombre de la rosa".
También hubo otras voces que fueron menos corteses como la de Marcel Reich-Rannicki, considerado el "Papá" de la crítica literaria alemana.
"Es una decisión decepcionante. La lengua inglesa tiene escritores más importantes y más significativos como John Updike o Philip Roth", dijo Reich-Rannicki.
Sin embargo, el crítico alemán comentó que ese tipo de decisiones ya no le sorprendían y recordó otros premiados que le habían decepcionado como el dramaturgo italiano Dario Fo o "cierta escritora de lengua alemana", en alusión a la austríaca Elfriede Jelinek.
El presidente de la Asociación de Libreros Alemanes, Gottfried Honnefelder, por su parte, consideró que la decisión de darle el premio a Lessing como acertada, pero no ocultó que él hubiese preferido que el galardonado hubiese sido Philip Roth.
El líder de los poscomunistas alemanes, Gregor Gysi, festejó con vino espumoso el Premio Nobel de Literatura concedido hoy a la escritora británica Doris Lessing, su tía por parte materna.
"Una tía como Premio Nobel de Literatura, qué más se puede pedir, aparte de que sea yo mismo quien lo gane. Sólo que por qué iban a dármelo a mí..", dijo Gysi, jefe del grupo parlamentario de la Izquierda en el Parlamento alemán.
El líder del poscomunista Partido del Socialismo Democrático (PDS), ahora fusionado con la disidencia socialdemócrata que lidera Oskar Lafontaine, explicó que había coincidido repetidamente con su tía, tanto en Inglaterra como en Alemania, y que la pasada semana se encontraron en Hamburgo.
Lessing aseguró estar "encantada" de añadir un premio más a la larga lista de galardones que ya tiene.
"Llevamos ya treinta años con esto. He ganado todos los premios de Europa, todos ellos. Me encanta ganarlos todos. Es una estupenda emoción", declaró la autora de "El Cuaderno Dorado" a periodistas que la abordaron cuando bajaba de un taxi en el norte de Londres, donde reside.
Lessing cuenta, entre otros, con el premio Príncipe de Asturias de las Letras (2001), el David Cohen a la literatura británica (2002), el XI Premio Internacional de Catalunya (1999), el Internazionale Mondello (1985 y 1987), el Grinzane Cavour (1988), el Médicis de Francia, el Austríaco a la Literatura Europea y el Shakespeare de la República Federal de Alemania.
El premio se entrega en una doble ceremonia el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su creador, Alfred Nobel, en Estocolmo y en Oslo.
Lessing pertenece al movimiento de periodistas, novelistas y dramaturgos británicos que en los años 50 dieron lugar a una de las generaciones literarias más fecundas e influyentes en ese país.
Es autora de más de cuarenta obras, buena parte de ellas con un fuerte contenido biográfico, arraigadas en sus recuerdos infantiles y en sus desengaños políticos.